Psychobúsqueda

20160127

The Jynx | Little Girl

HACE 50 AÑOS...   Cuando uno piensa que The Doors fueron -quizás- la banda más grande de la historia del rock, poco puede imaginar que unos cuantos meses antes de la fulgurante aparición en escena de la banda californiana, otros grupos pusieron la semilla que germinaría en el estilo Doors. Es posible que Morrison y Manzarek fueran inspirados por bandas anónimas de las que hoy nadie se acuerda. Es algo que se puede deducir fácilmente cuando se escuchan los dos minutos escasos de este rhythm'n'blues en miniatura. Es obra de la desconocidísima banda The Jinx. Tan desconocida, que no hay ni un solo rastro en internet sobre su historia. El tema, incluido en la recopilación Garage-Rock'66, es una demostración más de como en 1966 se fabricó el rock más fresco, espontáneo y brillante de la historia.

   

20160122

Jurassic Dance

Antes que Travolta, antes que Nureyev, antes que los bailes de las bodas de Canaán... existió el Bailongosaurius, un extraño pollo de dos metros de alto, antepasado de nuestras actuales gallinas. Según investigaciones del experto israelita Salomon Ben Tarao, esta subespecie del bailoceraptus tremens habitó cerca de Tel-Aviv, y puede considerarse el indicio más antiguo de la existencia del baile. Invento, por supuesto, de hebreos descendientes directos de Jacob. Tal como dice el Talmud: 

ריקוד. אני מבלה ריקוד היום. ובינתיים השכנים. הם לא יפסיקו להטריד. 

Traducción: Bailando, me paso el día bailando. Y los palestinos vecinos mientras tanto, no paran de molestar.

Después del éxito de su enésimo folletín sobre éxodos de judíos polacos, el director estadounidense Stephen Spilferg nos invita a pasar una agradable tarde en familia con las aventuras de esta gallinácea prehistórica. Estreno el 30 de febrero. 

20160118

"El Renacido", el pegote más grande de la historia del cine

El cine de aventuras contiene siempre un elevado grado de exageración. Los guionistas se esfuerzan en relatar espectaculares odiseas que muchas veces, analizadas detenidamente, son sencillamente delirantes. 

Es lo que ocurre con esta película. Está basada en la historia de Hugh Glass, un famoso trampero y frontiersman estadounidense, legendario por sus exploraciones en el Oeste durante los primeros años del siglo XIX. La acción se sitúa sobre 1820 en un campamento de cazadores de pieles. Los pegotes son de tal envergadura que hacen del guión una historia infumable: 

1º - El campamento es atacado por los indios pawnee en una auténtica orgía de violencia. Hay de todo: flechas, armas de fuego, dinamita, cañonazos, hachas, machetes, etc. No obstante, Glass y algunos compinches consiguen escapar con tan sólo unas magulladuras. [Bueno, vaaaaaa....]

2º - A bordo de una rudimentaria barcaza, marchan Misuri abajo hasta alejarse de los indios. Glass sabe que hay rápidos muy violentos más adelante, pues es el único que conoce la zona. Así que manda desembarcar en una ensenada del río. Algunos de sus hombres se enfadan porque consideran la decisión un error, dado que los indios encontrarán su rastro. No obstante acampan en un lugar del bosque y esconden las pieles que portan para volver a buscarlas más adelante. Y es entonces cuando Glass sufre el ataque de una osa grizzly. La osa le pega unos 7 zarpazos en el busto. En uno de ellos, le levanta del suelo casi un metro y le hace girar de espaldas. Amorrado contra el barro, nuestro héroe sufre otros tantos golpes de garra y mordiscos en el torso. Glass va cubierto tan sólo por una chaqueta de cuero, y la osa tiene dos patas delanteras, armadas con 10 afiladas garras de unos 7 cm. de longitud, que se impulsan con la fuerza de sus 400 kg. de peso. Tan sólo el golpe de un pata sobre el tórax te rompe las costillas.
[A ver quien sobrevive a esto...] 

Pero el ataque no acaba ahí. De repente la osa oye el gemido de su osezno y se marcha. Glass, que debería estar inmóvil y boquiabierto viendo su vida pasar hacia atrás en cámara rápida, carga tranquilamente su mosquetón, pues sabe que el animal volverá a rematarlo. Efectivamente, apenas un minuto después la osa cae de nuevo sobre él. Consigue dispararle en todo el morro, pero no la mata. Para nada: la plantígrada está furiosa, y esta vez el palizón incluye unos ochenta golpes de zarpa, y un número similar de mordiscos, sobre el dolorido cuerpo de nuestro protagonista. Al final ambos caen rodando por una pendiente de unos 25 metros y, llegados abajo, el cadáver de la osa, de 400 kilos, cae sobre él. [Digamos que este es el momento de llamar a un cura para que le dé la extremaunción a Glass, o directamente al enterrador... Pero no, estamos hablando de un héroe norteamericano encarnado por Leonardo di Caprio, por favor...] 

3º - Parte del grupo decide llegar hasta el fuerte para pedir ayuda. El pobre Glass está moribundo y no lo pueden transportar. Así que se queda a cargo de uno de los hombres que más le odia. Éste teme que los indios les den caza y quiere huir. Intenta estrangular a Glass, arrastra su cuerpo por el suelo y lo muele a palos. [Pero aún así sigue vivo, ¡increíble!] 

4º - Después de todo lo sufrido y relatado, aún hay más. Glass arrastra su cuerpo molido por el bosque y sobrevive gracias a una dieta de carroña a unos 20º bajo cero. Cualquiera que haya visto cuatro películas sobre Stalingrado sabe que un hombre en semejantes condiciones, y con semejante menú, debería morir de escorbuto, tifus, hipotermia, fiebres tifoideas o directamente de asco entre vómitos y violentas diarreas. [Pero los guionistas de esta peli van de sobraos y están dispuestos a todo...] 

5º - En un estado deplorable en el que debería haber muerto ya tres veces por lo menos, Glass arrastra sus huesos durante 25 km. comiendo a duras penas lo que se encuentra por ahí. Al final consigue llegar a orillas del Misuri y bebe un poco de agua. [Lleva 25 días con las heridas infectadas, sin beber agua que no contenga insectos muertos, y comiendo vísceras... ¡¡¡y todavía no le ha atacado una alimaña, un lobo, otro oso, ni ha visto sobrevolar los buitres sobre su cabeza!!! Alucinante...] Mientras lava sus heridas, que no son pocas, de repente se presentan allí, muy oportunos, los indios pawnee. Están muy cabreados porque los blancos han raptado a la hija de su jefe. Glass se sumerge en el agua, agarrándose a unas rocas, pero los pieles rojas le descubren. No le queda más remedio que abandonarse a la corriente del río. Con el cuerpo molido y el estómago revuelto, Glass es arrastrado por las turbulentas aguas unos cinco km. sin ahogarse para nada. [Llegados a este punto una persona normal habría muerto unas cuatro veces, pero estamos hablando de un héroe mítico del Far West, a ver...] 

6º - Al final Glass se encuentra con un indio solitario gracias al cual consigue recuperarse. Pero sus desventuras no han acabado. Unos forajidos franceses que vagan por allí robando y saqueando matan a su amigo indio y le persiguen por una estepa helada. Al final del camino, Glass y su montura caen por un precipicio de unos 75 metros de profundidad, sobre un colchón de frondosos abetos. El caballo acaba destripado en el fondo del barranco, pero Glass sólo sufre unas cuantas contusiones. Y encima como se hace de noche y hace un frío que pela, se desnuda, abre la panza del caballo y se mete dentro para no congelarse. [A estas alturas ya tienes dudas de si Glass no es Superman disfrazado... en fin] 

Este excepcional y pintoresco film de aventuras ha sido dirigido por el director mexicano Alejandro González Iñárritu y está protagonizado por el susodicho di Caprio, en el papel de Glass. Al parecer lo están nominando para el Oscar y todo. Yo, en lugar de "El Renacido" lo hubiera titulado "El Inmortal" o "El tío que tenía más vidas que un gato". 

La publicidad dice que la película está basada "en hechos reales" [¡Sí, hombre!].

20160111

David Bowie: el músico y el personajillo

David Bowie ha muerto y, lógicamente, ha desencadenado un alud de artículos y comentarios alrededor del mundo. La opinión pública mundial se ha rendido ante su tumba, pero yo voy a dar un visión diferente de este suceso.

Cuando hablamos de David Robert Jones (Londres, 8 de enero de 1947 - Nueva York, 10 de enero de 2016), nos estamos refiriendo a una persona dual. Por un lado, hay que reconocer a uno de los músicos más influyentes del siglo XX. Su discografía entre 1966 y 1972 hay que colocarla en un altar. El joven Bowie fabricó música pop inimaginable en el reino del mal gusto actual. Eran otros tiempos. Todavía existía una vanguardia intelectual de la clase media y trabajadora en los países occidentales que podía convertirse en palanca para un cambio radical de la realidad. Todo eso se lo cargó el binomio Reagan-Thatcher, mediante complejas artimañas de ingeniería social. Y muchos de estos personajes de la farándula pusieron su granito de arena en consolidar el asunto.

Resaltar al personajillo Bowie resulta inevitable. Desgraciadamente, gracias a su status de influyente figura de la industria del entertaiment ayudó a consolidar pautas de comportamiento y modelos de sociedad que resultan como poco pintorescos. Hoy en día estamos en pleno proceso de renovación de conceptos, en medio de una crisis de nuestra civilización. Muchos de los pecados del pasado son imperdonables. 

No voy a extenderme en los errores públicos de este personajillo ni en su contribución al modelo de sociedad que ha desembocado en la cloaca actual. No voy a relatar los tiempos en los que Bowie era una loca desquiciada calzada con unos leotardos de piel de tigre. Voy a pasar por alto cuando en 1976 declaró su admiración por Adolf Hitler y afirmó que lo que el Reino Unido necesitaba era un "líder fuerte". 
Eso son cosas privadas de su biografía apócrifa. Se las llevará a la tumba, con un poco de suerte...

Porque, a fin de cuentas, cuando la sociedad occidental se libre del lastre condicionante de este tipo de personajes, que la gente se acuerde únicamente de la música que le inmortalizó será lo mejor para su memoria. Si el fantasma de Bowie oyera esto tendría que entender que su paso por el mundo debería haberse limitado a grabar su música y dejarnos en paz con su "influencia estética" y "cultural". Un músico, un artista, debe limitarse a mostrar su obra. Sus "tendencias políticas y sexuales" al resto de los mortales nos importan un bledo.

La mejor expiación para David Robert Jones, en un día como hoy, consiste en recordar su obra musical. Sobre los aspectos extras de su vida pública y privada sólo cabe correr el tupido velo de rigor. Canciones como este Wild Eyed Boy from Freecloud, incluída en su genial obra Space Oddity (1969), son las que le harán pasar a la historia.
La canción habla sobre los disociados, los diferentes, los excluidos, los que son humillados, despreciados, los que sufren un trato diferente al resto, los que se sienten como que se les deja al margen, debido a sus "particulares condiciones". Es una maravilla, una obra de arte, que contó con los arreglos orquestales de Tony Visconti.

Escuchar las canciones de su primera época es siempre un placer.

20160102

The Evil | I'm Movin' On


50 ANIVERSARIO

Miami, Florida, 1966. Estudios Dukoff Recording. Sello Norton. Ese fue el lugar donde se registó un acetato muy apreciado actualmente por los coleccionistas de Garage-Punk'60's. Un auténtico temazo que se cuenta entre las preferencias de los aficionados a los sonidos macarriles de la época. Hace 50 años de eso, pero ahí sigue. Los antioxidantes de esta música son imperecederos. Ese sonido como grabado dentro de una lata de gasolina vacía y esas guitarras que son como aullidos de lobos siguen castañeando en la línea del tiempo. Nunca, ¡nunca!, la música pop había sido tan fresca, dinámica, espontánea y brillante. 

A pesar de tratarse de un poco más de pop de mierda, en este caso la mierda olía bien. Era música de chicos de la calle, que le cantaban a las chicas de su barrio. Era música escasamente controlada por la industria. Justamente lo que debería haber sido, siempre, la música pop.

La banda Evil se había llamado anteriormente The Montells, antes de dar a luz este fantástico I'm movin' on. El grupo estaba formado en ese instante [probablemente] por John Doyle - voz, Stan Kinchen - guitarra, Jeff Allen - batería, Mike Hughes - bajo y John Dalton - guitarra rítmica. Recogían influencias del R&B, del rock'a'billy y, como no, del freakbeat británico, en su versión más rocosa, de grupos como The Who, The Yardbirds o The Kinks.

En mi caso particular conocí este temazo gracias a la contundente versión de The Satelliters, a principios de los 00's. Es una versión que supera a la original, un auténtico bombazo de la banda alemana. [Escuchar]

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