
Sin embargo, muchos creen que la simple habilidad, adquirida con entrenamiento intensivo desde muy corta edad, ya convierte a un individuo vulgar en un héroe.
La habilidad consistente en golpear una pelota, hacerla pasar por encima de una red y tener cuidado de que caiga dentro de unos límites, objetiva, clara y taxativamente, no sirve absolutamente de nada. Si mañana el show de la pelotita dejara de tener interés, como sería deseable, este niñato iba a pasar más hambre que un piojo en la cabeza de Iván de la Peña. Desgraciadamente, la chusma abducida por los medios adora a este pelele y desconoce totalmente el nombre de héroes anónimos que sí trabajan por el bien de la sociedad.

Y, por supuesto, es sospechoso de evadir impuestos a la Hacienda Pública, ninguna novedad. Según informa "Cani Sports" [gran página que combina dos palabras que deberían ser sinónimo] este deportista tiene radicados sus negocios en el País Vasco a pesar de no llevar a cabo ninguna actividad en dicho país. Declaró entre 2005 y 2009 beneficios de 47,37 millones de euros y solo pagó 11.058,42 euros. Recordemos que los ingresos brutos de cualquier trabajador de este país sufren una merma del 20% anual. Entretanto sigamos aplaudiendo sus victorias en el gran slam.