Psychobúsqueda

20180413

Valentina Lisitsa: sin pelos en la lengua

Tiene más de 413.000 seguidores en su canal de Youtube. Y hoy tiene uno más porque me acabo de suscribir. Se trata de la pianista ucraniana Valentina Lisitsa, una mujer que interpreta prodigiosamente a todos los grandes maestros de la música. Beethoven, Chopin, Litzs, Bach, Rachmaninoff, Mozart y un largo etc. renacen bajo sus prodigiosos dedos a la velocidad del sonido.
Pero ella no se conforma con ser la mejor pianista del  mundo mundial. Si tiene que opinar sobre los nazis ucranianos, opina. Si tiene que opinar sobre "Occidente". también opina. Según sus propias palabras, en la actualidad está en el punto de mira de los servicios secretos ucranianos del chocolatero Poroshenko y no puede volver al país. 

La entrevista que recientemente le ha brindado a Max Keiser nos muestra a una mujer que brilla como una supernova. Mucha atención cuando comienza a describir a los nazis del Maidan. Me he reído tanto que lo he visto cuatro veces.

Es de agradecer que una figura tan relevante en Ucrania sea capaz de una crítica tan ácida. 

Esta mujer tiene los bemoles bien puestos. [Ver entrevista]

Y por supuesto hay que verla y oírla.

20180408

Triste Beck

Beck es un músico de California [Estados Unidos] nacido en 1970. Se hizo famoso allá por 1993 con un tema medio hip-hop llamado Loser que dio la vuelta al mundo. Después llegó su álbum Odelay [1996], con el que alcanzó fama planetaria. Ha ganado todo lo que se pueda ganar con su eclecticismo salvaje, siendo calificado en todos los estilos habidos y por haber. 
Este hombre lo mismo da unas palizas tremendas con álbums de música electrónica rallante, como le da por la psicodelia-hip-hop, pero al final fabrica canciones perfectas, como Guess I'm Doing Fine o el genial Cycle+Morning. No para de reciclar, como en The New Polution, donde imita descaradamente los vídeos de los Beatles y Pink Floyd, aparte de apropiarse de la base de Taxman. De hecho, es un vídeo curioso porque no para de hacer alusiones simbólicas a otros artistas, desde Kraftwerk a Austin Powers.

A pesar de tener algún que otro tema electrónico que hace gracia [ejemplo: Clock], su faceta como folk singer es más interesante. Su lado melancólico es una veta magnífica dentro de su multitud de caras. El álbum Sea Change, publicado en 2002, contiene muy buenas canciones.

20180405

El secreto presuntamente podría estar en la salsa [1]

[Relato de política-ficción]

Esta es una historia de como en pleno siglo XXI la lógica del Capital, de los Mercados y de la Ingeniería Financiera triunfó sobre los sueños trasnochados de una izquierda que se había quedado anclada en el siglo XIX, por no decir en la época de Jesucristo.

Mi nombre es Julius Dasqueau. Durante años fui el asesor de Economía del Fórum Sansculotte, una agrupación antisistema y antiliberal que se negaba a admitir la lógica hegemómica de los Mercados. Primero los Mercados eran Globales, luego pasaron a ser Interestelares, y por último, Galácticos. Pero aquellos locos no querían darse por aludidos. Vivían fuera de la realidad. No habían captado el sentido filosófico de nuestro gran ancestro Warren Buffet: “La lucha de clases sigue existiendo” -dijo-, “pero la mía la está ganando”. Tenía que haber sido una advertencia que un banquero buitre y especulador clamara por la victoria de la clase minoritaria dominante. Pero aquella panda de izquierdistas apolillados no tenía perspectiva  histórica ni coyuntural. Parecían un espectro surgido de una pesadilla del Festival de Woodstock, un vómito de alcachofas ecológicas y ropas raídas que no dejaba margen al buen gusto.  

Por supuesto yo un día dije basta y me uní a la clase dirigente. No estaba dispuesto a soportar un día más a una panda de idiotas que se manifestaban por las calles reclamando “agricultura ecológica” [sic] en un planeta que no era otra cosa que un enorme vertedero.

Ya hace tiempo que abandoné el planeta Tierra. Corría el año 2068 y el calentamiento de la atmósfera era ya intolerable. Más de 9.500 millones de almas poblaban la vieja bola inmunda y el olor a sobaco lo inundaba todo. Jabón y desodorante no había para todo el mundo. El agua potable para ducharse había sido privatizada y se racionaba en todo el globo a cinco minutos de uso diario. El Fórum Sansculotte reclamaba un Plan de Desodorización mediante tecnologías limpias, lo que era inasumible, a no ser con la bancarrota del sistema financiero intergaláctico. No se enteraban de nada. Si creían realmente que multibillonarios como yo nos íbamos a desprender de nuestras riquezas para pagar vacunas contra la polio sardónica que afectaba a los mutantes y los desactivos iban apañaos, como decía mi padre.

Había llegado el momento de abandonar el barco. La chusma no tiene redención. Cuanto peor es el olor, más idiotas se vuelven.

Ahora vivo prácticamente recluido en mi villa marciana. Dedico mis días a operar en los multimercados galácticos y a meditar en mis magníficos jardines presurizados. La Diosa Fortuna me ha otorgado fama, riquezas y una gran inteligencia. No se le puede pedir más a la vida, sobre todo si tenemos en cuenta que corren muy malos tiempos. Parece mentira que sea yo quien hable en términos tan apocalípticos, pero es increíble como han cambiado las cosas en tan solo una generación.

Nuestra realidad actual es diametralmente opuesta a la que conocieron nuestros abuelos. Hoy no existe el Estado, ni la Seguridad Social, ni el Seguro de Desempleo, ni las Loterías Milagrosas, ni las Pensiones, ni las Viviendas de Protección Oficial. Por no existir, no existe ni la vergüenza. La más mínima intención de crear un sistema económico justo y equilibrado -que era lo que reivindicaban los locos del Fórum Sansculotte- es una quimera en estado puro.

Por suerte, los teníamos bien distraídos con los megafestivales veraniegos de rock, donde la mariguana transgénica corría de forma gratuita durante días. Los Mundiales de Fútbol que duraban dos meses también eran un buen antídoto contra la plaga subversiva. Así podían soñar durante un rato con su mundo “justo y perfecto” [sic].

Vivimos, de facto, en el más salvaje de los liberalismos. Nuestro sueño ultraliberal comenzó con el laissez-faire francés, una bonita filosofía que se basa en no poner cortapisas a la inercia natural de los mercados. La lógica de la economía de mercado tiende a equilibrar todos los factores sociales, de modo que se autorregulan todas las tendencias hasta saciar a todos los individuos según sus necesidades, incluidos aquellos que no necesitan nada para sobrevivir y cuya vida es prescindible. Mis necesidades son distintas, por supuesto. Yo necesito mucha acumulación de Capital y la adquisición de más y más sectores productivos, si pueden ser monopolios mejor. La filosofía del laissez-faire [dejar hacer], sin regulaciones estatales molestas, es un principio básico sin el cual no existiría la vida en la galaxia.

En este sistema ultraliberal quien se queda en la cuneta tiene todos los números para vivir entre los mutantes desactivos que hurgan en los enormes vertederos o, como mínimo, sobrevivir con unos cuantos vales de comida de los restaurantes comunales McRonalds. Se me revuelven las entrañas con sólo imaginar las sustancias que se utilizan para alimentar a las masas famélicas. Me estoy acordando de una vieja película del siglo XX que mi padre me obligó a ver un domingo por la tarde. Se llamaba Soylent Green, y en ella las masas apiñadas en grandes aglomeraciones urbanas se alimentaban de galletas elaboradas con la carne de jubilados a los que exterminaban en grandes mataderos situados en las afueras de la ciudad. [O algo así]

Nosotros hemos sido más humanitarios porque no matamos jubilados ni obtenemos carne humana excedente para alimentar a la chusma. Sencillamente los alimentamos de residuos y detritus con grandes dosis de gluten, desinorizantes, saborantes, equilibrantes y mierda pura directamente. Los comedores liberalizados shit-food de McRonalds no son lugar para un gourmet, queda claro. No me imagino a Marcel Proust comiendo compuestos orgánicos de gas condensado proveniente de enormes pilas de escombros. Los vertederos perpetuos del planeta Tierra no son el sitio indicado para gente con un paladar exquisito.

Son lugares poco recomendables donde se amontonan todos los residuos de más de un siglo de desarrollo y consumo. Habitualmente los frecuentan desactivos, mutantes y otros forajidos que viven fuera de la lógica del sistema. Estos tratan de aprovechar todo desecho [comestible o no] que hallan a su paso. Es una labor incesante de reciclaje, necesaria si se tiene en cuenta que esos mares de basura contienen tesoros de un valor incalculable. Por ejemplo, el otro día un sujeto halló en un vertedero europeo los restos inertes de la licuadora con la mataron al árbitro del Mundial de Fútbol del 2032. Todo ello le ha supuesto una cierta fama y una buena inyección de dinero, pues son objetos muy valorados por fetichistas, museos y anticuarios.

Hurgar en las basuras es un oficio tan digno como cualquier otro, sobre todo si no se tiene otra forma de sobrevivir. Te expones a morir sepultado por una avalancha de detritus, asfixiado por una nube de gas-pedo, reventado por una explosión de metano o, sencillamente, vomitar durante varias horas seguidas.

[Continuará]

20180323

Prince, el Mozart del funk


El 16 de abril de 2016 falleció el cantante estadounidense Prince debido a una sobredosis de un analgésico con fuerte contenido en opiáceos. Prince había ingresado en los Testigos de Jehová y arrastraba desde hacía tiempo molestias en una cadera de la que debía ser operado. Pero su "religión" prohíbe las transfusiones de sangre; de modo que Prince fue retrasando la operación, paliando el dolor con dicho analgésico. Una auténtica desgracia en el moribundo y decadente imperio norteamericano: algunos "analgésicos" llevan incluso heroína, lo que ha llevado a que la heroína [la original y genuína] haya surgido de las catacumbas. Hoy, en América hay yonquis en cada esquina. Habrá que preguntarse si la continua presencia militar en Afghanistán tiene algo que ver. En fin....

Sus continuas fantochadas y su forzado afeminamiento no le hicieron ningún favor a este señor. Lo que conseguía con ello era eclipsar su talento como compositor. Que yo sepa, ni Vivaldi ni Beethoven iban con unas mallas de ballet a sus conciertos. Cuando alguien tiene talento, no necesita adornos.

Para mi, Prince es uno de los grandes compositores de la música pop. Cuando has compuesto una canción con tres acordes e incluso haces la melodía de la voz y te imaginas lo que deberían hacer el resto de los instrumentos, comienzas a fijarte en la forma de componer de otros músicos. Y este individuo era sin duda un portento. A los ocho años había un piano en su casa y él solo aprendió a tocarlo. En algunas de sus composiciones te das cuenta de que tenía un talento fuera de lo común. Era un supermúsico. Por ahí he oido que tocaba como 17 instrumentos, además de dominar a la perfección todos los recursos de estudio. Prince era el Mozart del funk.

A principios de los ochenta lo tenía por un payaso de discoteca que le hacía la competencia a Michael Jackson. Pero un día mis hermanos pequeños trajeron sus discos a mi casa. El primero, en 1985, una explosión de neopsicodelia en formato sintetizado cuyo título era Around the world in a day. Los primeros acordes de Raspberry Beret casi me hacen enloquecer.

En marzo de 1986 sacó al mercado Parade, un álbum donde queda en evidencia su versatilidad musical. El disco contiene su gran éxito Kiss, pero hay que fijarse en el resto del contenido para entender de lo que estamos hablando. El tema que presento en este post es un ejemplo de ello. Se trata de una composición larvada, con unas variaciones sorprendentes y muy interesantes, plagada de las típicas disonancias extravagantes del músico de Minneapolis. Las melodías, los coros, los arreglos y un sinfín de detalles hacen plantearse si la música de este señor puede considerarse comercial. El álbum contiene delicias sentimentales como Under the Cherry Moon y una sugerente suite de piano llamada Venus de Milo.

Parade tuvo una más que pobre aceptación en EEUU, mientras que en Europa, más proclive a productos culturales más elaborados, triunfó. La versión de estudio [que es una maravilla] no está disponible, seguramente debido a un doloroso conflicto de derechos de autor en el que Prince estuvo sumergido durante años con su compañía discográfica, la cual se apoderó de toda su obra. Sólo tenemos este vídeo oficial de una actuación en directo. Aún así, se puede apreciar que este tipo no componía temillas pop para retrasados mentales. Por algo se hacía llamar Prince.

20180316

We All Together, psicodelia peruana

Esta vez nos trasladamos a los años 70's. Una preciosa demostración de psicodelia obra del grupo peruano We All Togheter (WAT), llamada It's A Sin To Go Away. A pesar de tener un cierto aire sixties, en la canción se adivinan muchos rasgos de lo que ya se conocía como "rock progresivo". Este épico y sofisticado tema viene firmado por los hermanos Saúl y Manuel Cornejo y fue editado en el primer álbum de la banda limeña en 1972.
Genuíno look de principios de los años 70's
Una sopresa muy agradable porque al cantar en inglés se acaba creyendo que se trata de bandas anglosajonas. El grupo se volvió a reunir a finales de los ochenta y algunos de sus miembros todavía hoy lanzan algún álbum de estudio. ¡Una obra maestra!

20180304

Microfocalización conductal

El canal alemán Deutsche Welle ofrece en Youtube un interesantísimo vídeo sobre la creación artificial de "tendencias de opinión". Grandes empresas como aseguradoras, bancos, Google, Facebook [propietaria de Whatapss] y Twitter comercian con inmensos volúmenes de datos personales y los venden a empresas de "estudios de mercado" para que estas puedan focalizar los mensajes correctos hacia las personas correctas. Ver: Los peligros de la publicidad política en Internet.

Estos estudios, basados en algorritmos de grandes volúmenes de datos, extraídos de móviles, y de la navegación por internet en general, son de gran utilidad para colocar al "candidato perfecto" en el poder. "Perfecto" para ellos, se entiende.  
Cuidado porque este **** ** **** puede ser el siguiente "candidato perfecto".
Creo que al final se va a tener que crear "El día Mundial de Joder a Google", como ya propuse una vez. Busca cosas absurdas que no te interesan, pon "me gusta" en lo que no te gusta" o expresa opiniones en Twitter que no tienen nada que ver contigo. En dos días los hemos hundido.

20180221

Cómo idiotizar a la chusma de manera muy efectiva

"Inolvidable" programa de televisión. Varios miembros del colectivo LGTB [también conocido como el ojete ve] nos brindan un singular espectáculo... Un premio al que vomite primero.

20180213

La era del country melancólico

A principios de los años 70's, se vivía la resaca del hippismo. Fue una época gris llena de canciones country plagadas de melancolía. Fue un clímax de limpio romanticismo made in USA. Los músicos ya no eran rudos rockeros productores de ruido psicodélico. Que va. Se habían civilizado mucho y ahora eran jipis bien peinaos que se lavaban el pelo a diario. 

En España mismo, la atmósfera sureña campaba a los cuatro vientos cardinales. Sólo nos faltaban una cuantas vacas y un sombrero de cowboy.
Esto era lo que molaba...
Las canciones ñoñas procedentes de las estepas polvorientas de los Establos Unidos invadían el éter. A la memoria viene James Taylor con Fire and Rain o Carole King, en compañía del anterior, con You've got a friend. A la onda se subió Neil Young, con su genial álbum de 1972, Harvest. Canciones inolvidables como Old Man o Heart of gold fueron antológicas. Las chicas de larga pelambrera y lánguida mirada tenían un protagonismo especial. Una era Joni Mitchel y, la otra, la bella -quizás bellísima- Emmylou Harris.

20180208

Luis Milán: de pavanas y gallardas

Para quien no lo sepa, los reinos de la Península Ibérica eran una gran potencia en el Renacimiento. Una gran potencia musical, me refiero. Hay toda una hilera de nombres surgidos del territorio que actualmente es España que inundaron con su música la Europa de su tiempo. 

Uno de esos grandes artistas fue Luis de Milán, de quien se conoce poco sobre su vida y mucho sobre su música. Seguramente nació en la década final del siglo XV y murió sobre 1565. Sus pavanas y gallardas constituyen una delicia para el oído y una apabullante muestra de buen gusto. Además, fue un innovador de las artes musicales, al ser  uno de los primeros en dar instrucciones para marcar el tempo. 

La música de Milán viajó por la Europa de su tiempo, desde Portugal a Italia, aunque probablemente vivió toda su vida en Valencia. Fue conocido como Lluís del Milà, Lluís Milà, Luys Milán, Luis Milán o Luys de Milán. Su obra más reseñable es el Cancionero del Duque de Calabria. Su instrumento era la vihuela, una suerte de guitarra que también se tocaba con arco. 

Intérpretes modernos, como el inigualable Jordi Savall y la Capella Reial de Catalunya han resucitado la música de Luis de Milán cinco siglos después. [a ver si Michael Jackson tiene tanta suerte]

 
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