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20140210

Claudio Monteverdi | Vespro della Beata Vergine

Este blog está dedicado a la música pop, lo cual no obsta para reconocer que la música antigua está situada -técnicamente- tres o cuatro escalones por encima. Es un hecho incuestionable, aunque también hay que precisar que la música 'pop'ular y las grandes sinfonías, óperas, etc son quizás dos derivaciones distintas de la música. La primera está basada en la espontaneidad y la gracia y la segunda en el virtuosismo y la perseverancia. La música popular siempre ha sido bastante simple. Hasta las coplas de los trobadores medievales estaban basadas en sencillas melodías destinadas a la plebe. Basta con escuchar 'Calenda Maia' -quizás una de las piezas más antiguas que se conocen- para comprobarlo. Cabe recordar, que la finalidad del arte musical se basa en llegar a lo profundo de las entrañas. El mismo asco se puede sentir por Paulina Rubio que por un virtuoso que irrita el tímpano con una retórica exhibición de técnica. Un poco de equilibrio en la vida nunca va mal.

Pero al César, lo que es del César. Por lo que a mi respecta, uno de los momentos más gloriosos, supremos, majestuosos y orgásmicos de la historia de la música lo escribió el maestro italiano Claudio Monteverdi en 1610. Calificar Vespro della Beata Vergine como una magnífica obra de arte que se sale de las costuras de la creatividad sería una redundancia bastante pedante. Como obra musical desborda por su energía, su luminosidad y su derroche de virtuosismo. En el filo entre el Renacimiento y el Barroco, este autor italiano regaló a la humanidad los más brillantes pasajes de la historia de la música. Los momentos de esplendor se suceden a intervalos a lo largo de una obra dividida en partes. Algunas de ellas, como la titulada 'Magnificat' son sencillamente pasajes que desprenden a llamaradas un sentimiento trágico inenarrable. La música de este tío es como un algorritmo, un ejercicio de exquisto cálculo, como el perfecto recitado de los números primos del 1 al infinito.

Es necesario e imprescindible dejar al margen la temática meapilas de los temazos de esta gran estrella. Hay que tener en cuenta que para la época de la que hablamos, la Iglesia tenía toda la pasta del mundo para contratar a los mejores DJ's para sus fiestas rave. Y Claudio Monteverdi era un genio que trabajaba por encargo para todas las instancias. Me consta que también compuso infinidad de madrigales de temática profana con una gran carga sensual. Era muy completo, este hombre. Su música hay que gozarla profanamente.

Concierto completo a cargo de la Latvian Music academy Baroque Orchestra:

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