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20160508

¿Es un cani un exponente de la clase obrera?

Owen Jones es el típico gurú de esa izquierda dominada por el pensamiento "políticamente correcto", un dogma que ya dura demasiado. Es una tendencia que usa palabras clave, como "progresista", "sostenible" y "solidario". Por supuesto escribe en The Telegraph y The Guardian y se preocupa por los "problemas sociales".

Hace unos cuatro años escribió el libro Chavs, la demonización de la clase obrera. Para que nos entendamos, en el Reino Unido chav es un término despectivo equivalente a lo que en España conocemos como cani. Es decir, se trata de un individuo con la misma cultura y nivel intelectual que un caracol. Es el típico tío o tía que escucha a Camela, ve los realitys de Tele-Circo y admira a Cristiano Ronaldo. El problema es bastante más profundo de lo que parece porque una mayor parte de la población sufre un proceso de canización, en mayor o menor grado. Es decir, del proletariado de élite, o de los restos de lo que una vez se llamó "clase media", cada vez queda menos. Cuando oigo hablar de la "proletarización de la sociedad" me muero de risa. La cosa es todavía peor. No es que quieran convertir a la población en sórdidos proletarios. No, los quieren convertir en algo mucho peor.
Según Jones, burlarse de ese tipo de gente está muy feo. Una parte de los medios de comunicación ha convertido a los chavs-canis en blanco de sus burlas. Incluso los usan como pretexto para eliminar "derechos sociales" porque, ¿para que proteger a esta chusma?

Este es un tema que me preocupa desde hace muchos años. La pregunta es... ¿un cani representa a la clase obrera? ¿La clase obrera no tiene otro destino que ser hortera, soez e inculta?

Lo que hoy conocemos como cani tiene un nombre en la tradición marxista: lumpenproletario. Y parece que a estos intelectualoides de medio pelo les parece que la clase obrera no tiene otra alternativa que el pantalón de chandal tachonado de logos corporativos. Owen Jones se atreve incluso a citar a Karl Marx, queda divino, pero ignora que el marxismo no aprecia en absoluto al proletario que no hace esfuerzo alguno por ser mejor.
La obligación de la clase obrera, así nos lo enseñaron nuestros ancestros, es ser refinado y cultivado. Un verdadero integrante de la clase obrera debe adquirir cultura, conocimientos e instrucción que lo equiparen a la élite que le domina. Su nivel intelectual debe ser insuperable. No se trata en absoluto de ser un snob de mierda que trata de aparentar modales de clase alta. Para nada. Un verdadero proletario de clase baja debe usar el estilo soez y malcarado cuando conviene. Un proletario auténtico tiene conocimientos de francés suficientes para saber qué significan los términos savoir-être y savoir faire.

De ninguna forma un cani puede ser considerado un exponente de la clase obrera. Cabe recordar como el proletariado embrutecido de los años 30, en Alemania, apoyó masivamente a Adolf Hitler y nutrió sus "tropas de asalto", las SA.

Cuando hablamos de la "clase obrera" [o de la "clase media proletarizada"] tenemos que referirnos a una élite del pensamiento que protagonizará la próxima revolución. Las clases oprimidas que se sienten frustradas por no poder participar en las decisiones del poder son peligrosas por definición. A lo largo de la Historia estas "segundas líneas", excluidas del poder, han sido protagonistas de los grandes cambios sistémicos. Los chavs-canis no forman parte de la clase obrera en absoluto. No son más que un subproducto degradado de la misma, sumido en la alienación, la manipulación y el engaño. Ya basta de insultar a la clase obrera comparándola con esta chusma.

Un cani, o chav, es sólo una subespecie dispuesta en todo momento a vender su alma a la clase dirigente por un poco de ropa con un logo de moda.   
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