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20161206

Guía moral para ateos y agnósticos

En el mundo hay millones de personas que se identifican como ateos, agnósticos, librepensadores, seculares, escépticos, humanistas o panteístas, entre otras terminologías. Todas ellas esbozan dudas sobre la existencia de Dios, así que por motivos prácticos en este texto se usará sólo la palabra a-teo [sin Dios]; del latín athĕus y del griego ἄθεος

La palabra ateo resume en su globalidad todas esas tendencias y sus matices. Ateo, agnóstico, etc. sólo define a una persona que, en base a su ilustración y conocimientos, tiene dudas más que razonables sobre la existencia de un Padre, Creador del Universo. 

Demonización del ateísmo 

La existencia en tiempos recientes de realidades políticas como la Unión Soviética, cuyo rasgo distintivo fue la sistemática persecución de la religión, ha supuesto un estigma para la palabra ateísmo. Toda persecución tiene siempre un efecto boomerang. Se quiera o no, se acaba fortaleciendo aquello que se desea erradicar. Un ejemplo está en la persecución de los judíos en la Alemania nazi. La gran mayor parte de ellos eran judíos secularizados, no-practicantes, que se consideraban checos, alemanes, polacos, húngaros, etc. Al perseguirles, lo que se consiguió fue que se reafirmaran en su identidad y su religión. El mundo actual está pagando un precio muy alto por ese error de Hitler. 

El hecho de que existieran regímenes políticos que se autodenominaban ateos o que perseguían la religión no nos debe hacer olvidar los crímenes, la depravación, la codicia y el control político e ideológico que las religiones le han impuesto a la sociedad durante siglos, incluso en los tiempos actuales. 

Cuando la religión entra por la puerta, la política salta por la ventana 

Un ejemplo lo tenemos en Oriente Medio, donde la artificial división entre sunitas y chiítas, azuzada por Occidente, ha supuesto la mayor carnicería de los últimos 60 años. Durante el "régimen" de Saddam, a nadie le preocupaba si su vecino era sunita o chiíta. Los grupos de amigos eran de ambas confesiones e incluso había bodas mixtas. Hoy, en cambio, se matan entre ellos porque unos creen que el cuñado del Profeta fue apuñalado por la espalda y a otros les da lo mismo si el islam lo dirige un sultán o una cabra wahabita. Esa división viene del año 680 d.d.C. [s. VII], ni más ni menos. Por supuesto, hay motivos económicos, estratégicos, políticos, culturales e históricos en dicha pugna, pero lo que queda claro es que allí donde la religión sustituye a la razón, los tiroteos son inevitables. 

Debería bastar el ejemplo de Occidente para verlo claro. ¿Cuando empezó Europa a ser lo que se denomina "una sociedad avanzada"? Respuesta: cuando se estableció la segregación entre Iglesia y Estado. Permitir que una nación se rija, no por el consenso de la sociedad y sus leyes, sino por las normas de la Biblia o el Corán es un suicidio colectivo. A lo largo de la Historia, cuando la religión se ha impuesto como principio motor de la vida pública, los ríos de sangre han inundado los campos y las ciudades. Ejemplos los hay a cientos. 

Estado laico: un principio innegociable 

No se trata de perseguir la religión. Ni siquiera de hacerla a un lado. Se trata tan sólo de que ocupe su lugar espiritual, sin que de ninguna de las maneras ejerza presión sobre la sociedad y el Estado. Por supuesto, las personas creyentes y sus agrupaciones tienen derecho a organizarse políticamente en base a sus inclinaciones religiosas. Pero lo que no es aceptable es que traten de imponer en la vida pública sus dogmas confesionales o principios rectores surgidos del Antiguo Testamento.  

El Estado laico no tiene punto de retorno y debe ser un principio fundamental de todo ateo. 

¿Debe un ateo atacar o reírse de la religión? 

Es innecesario. Un ateo no necesita atacar a la religión porque la batalla moral contra la superstición hace mucho tiempo que se ganó. Cualquiera que esté mínimamente informado de la naturaleza de la realidad sabe que Dios no existe y que la vida no fue creada por Él. [VER

No obstante, la vida de muchas personas puede ser un calvario, un vía crucis, un tormento o todo ello a la vez. La idea de Dios le da fuerza a esas personas para sobreponerse a las adversidades. 

Lo que se podría denominar fe metabolizada es un impresionante mecanismo de autosugestión, digno de admiración y estudio. La historia de Juana de Arco habla de lo que puede llegar a conseguir un fanático religioso. Una niña de 17 años consiguió despertar el entusiasmo de sus compatriotas y derribar el prolongado dominio feudal de la monarquía inglesa en Francia. "Yo tenía trece años cuando escuché una voz de Dios", declaró Juana en 1431.

El poder de la Fe existe, aunque paradójicamente Dios no. Cuando esa gente dice: “llevo a Dios en mi corazón”, lo que expresan es un concepto literal. Dios está en su corazón. Y en ningún sitio más. 

Un ateo racionalista debería tomar buena nota de esas fuerzas psíquicas y espirituales. No se puede infravalorar el poder de la irracionalidad. Hay que hallar un equilibrio entre la Razón y el Espíritu. De otro modo, el racionalismo ateo acaba siendo no más que un software de ordenador. 

Un ateo debe diferenciar la Fe de las personas de las organizaciones que tienen la palabra DIOS como título de su cuenta de resultados. 

Posiciones ante la ciencia y la tecnología 

No es cuestión de creer que la Ciencia es una panacea. La Ciencia ha sido capaz de los mayores ridículos, de la falta más absoluta de ética y de las más enormes tropelías. La tecnología y la ciencia de ningún modo se deben convertir en una nueva religión. 

Hasta el día de hoy, los avances científicos y tecnológicos, en manos poco adecuadas e inmorales, han tenido el mismo resultado que la religión: genocidios, masacres, explotación y barbarie. 

¿Debe un ateo desconocer la religión?

En absoluto. Debe conocerlo todo sobre ella. Debe apreciar el arte religioso y el pensamiento surgido de la Iglesia. Tiene que ser un experto en temas teológicos. De otro modo jamás podrá fundamentar porque no cree en la existencia de Dios. 

Un ateo tiene que ser muy consciente de que incluso en la secularizada sociedad actual la impronta cultural del cristianismo se encuentra residualizada en nuestro modelo cultural. La religión forma parte de nuestro legado y eso hay que admitirlo.

Pese a no tener tecnología, nuestros ancestros no eran tontos. Cuando se dice que Dios creó al hombre del barro puede parecer una fantasía. Pues bien, hoy se sospecha que la estructura de la arcilla [barro] puede ser ideal para la formación de aminoácidos, que representan la primera fase de la materia biológica. De alguna manera, es cierto que el Hombre surgió del barro.

¿Es la Razón la única arma de un ateo? 

No. No se debe comulgar con las líneas de pensamiento hegemónicas, aquellas que tienden a excluir, incluso con la fuerza de la razón, a otras. Tampoco es justo arrinconar a las tendencias de pensamiento menos dotadas o minoritarias. Si un ateo no quiere acabar siendo lo mismo que un creyente debe ser un librepensador, con un bagaje moral impecable y alejado de todo pensamiento fanático. Puestos a imponer la fuerza de la evidencia, no se debe caer en el error de convertirla en dogma. Con los creyentes, la fuerza se basa en la comprensión y la indulgencia. 

Aquello que nos dicta la Razón es bueno, pero lo que nos dicta el Espíritu es a veces maravilloso, sorprendente y “divino”. Los designios de la casualidad son inexcrutables

¿Debe un ateo respetar los fundamentos morales de la religión? 

Por supuesto. No matar, no robar, no mentir y no desear a la mujer del prójimo son principios sin los cuales sería imposible la civilización. La envidia, la gula, la ira y la codicia deben repugnar a cualquier persona con una noción moral de la existencia. Ser ateo no está reñido con el respeto de principios morales muy básicos. Lo único que debe diferenciar a un ateo de un cristiano [de bien] es que Dios existe y que Moisés abrió la aguas del Mar Rojo con una vara. 

¿Es un ateo un ser satánico o luciferino? 

No, porque de la misma forma que no cree en Dios, tampoco cree en su parte opuesta. 

¿Es un ateo un autómata sin espiritualidad? 

Pues no. Un ateo es una persona cultivada que ha leído a Santo Tomás de Aquino y conoce los Misterios Eleusinos. Por tanto, es consciente de que la Ciencia y la Razón no lo explican todo. Sabe que el Bien y el Mal son fuerzas que pugnan dentro de cada uno de nosotros. Sabe que es preciso distinguir entre una cosa y otra. Sabe que la vida es un misterio. Sabe que la vida es sueño. Sabe que el amor es Magia. Incluso puede llegar a creer en esas cosas extraordinarias que a veces pasan, que los creyentes llaman milagro

Naturalmente, esto no implica que el ateo se convierta en una especie de New Age que cree en fuerzas cósmicas sobrenaturales. Sin dejar de explorar lo oculto y desconocido, un ateo jamás debe sustituir su instinto deductivo por una neo-religión con música chillout. Asimismo, debe poner en tela de juicio que la raza humana evite una hecatombe gracias a la intervención de los extraterrestres.

¿Es un ateo un ser depravado, inmoral, degenerado y vicioso? 

En absoluto. Muchos de los que se dicen ateos en el Facebook confunden sus tendencias sexuales degeneradas con el ateísmo. Cómo la Iglesia es anti-gay, entonces yo me hago ateo. Hale, hale!. Desgraciadamente, esas tendencias duodenales pueden llevar a la civilización a su extinción más absoluta.

Por supuesto, un ateo puede y debe respetar ciertos convencionalismos sociales. Conceptos como 'familia' y 'patria' no son exclusivos de gente conservadora y religiosa.  Un ateo predica el Bien y la Construcción; de ningún modo la sordidez, el vicio y la molicie. 

¿Es un ateo un ser "iluminado"? 

No. El hecho de ser instruido y de tener apetito intelectual no convierte el ateísmo en una derivación de los masones. Tener conocimientos y no tratarlos con la modestia debida no es siquiera propio de iluminados. Es propio de tontos. 

¿Es el ateísmo materialista, arrogante, soberbio y prepotente? 

Para nada. Es una postura realista, prudente, valiente y muy humilde. Se asume que tras la muerte lo único razonable que cabe esperar es que prevalezca tu memoria. Se asume que estás solo y desnudo ante una existencia aterradora. Se asume que no eres nada: sólo polvo.

En cambio, el creyente cree que ha sido creado por Dios Todopoderoso con un propósito divino. Cree gozar de la invulnerabilidad y protección de dicho ser. Sus acciones están encaminadas a obtener la salvación. Y tras su muerte espera una vida confortable en el cielo. Es decir: cree ser parte de la divinidad, es cobarde y débil porque se refugia en un amigo intangible y espera un beneficio y una recompensa.

El ateo, por el contrario, sólo ambiciona pasar por el mundo de los vivos con dignidad, sin esperar ninguna recompensa por ello. Hace el Bien con generosidad, sin esperar un pase VIP para el Paraíso. Se enfrenta a las adversidades con sus propias manos, sin la ayuda de seres extraterrenales. Esa es la esencial diferencia.

VER también : Ateismo para Cristianos.: Los 10 Errores que cometemos los Ateos en nuestros debates con Cristianos.
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