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20170326

Es lamentable que el infierno no exista


Hoy, hay una garrapata menos sobre el planeta Tierra. David Rockefeller ha muerto. La noticia podría ser buena pero no nos hagamos ilusiones: el Imperio Mundial de este tipo seguro que tiene un sucesor. Según Forbes, David tenía una fortuna de “sólo” 3.554 millones de dólares, lo que para cualquiera que tenga un conocimiento superficial de los intríngulis del mundo financiero, bancario y corporativo sólo puede ser un chiste. La guita que tenía este tipo es sencillamente incalculable. 

Todos los medios convencionales han lamentado la muerte de este “filántropo”, y algunos de ellos aseguran que le falló el corazón. No deja de resultar sarcástico otorgarle a una garrapata un corazón humano, pero es que David, de 101 años, se había hecho seis trasplantes de corazón. O sea que el que falló no fue ni siquiera el suyo, sino el de otro tipo. 

¿Qué es lo que diferencia a David Rockefeller del resto de la humanidad? ¿Era acaso un profeta? ¿Un filósofo? ¿Un místico? ¿Un gran artista? ¿Un gran científico? ¿Ni siquiera un futbolista? No, David sólo destacaba en una cosa: en la gran fortuna que heredó de sus padres, lo que le permitía comprar corazones a precio de saldo. 
¿Quién fue David Rockefeller? Su currículum es escalofriante. Fundador de la Comisión Trilateral. Eligió a Nixon, Jimmy Carter y Bill Clinton, para la presidencia de EEUU. Este último es el artífice del Capitalismo explotador y caníbal que sufrimos actualmente. Metió a su hermano Nelson Rockefeller en la vicepresidencia en dos ocasiones, a dedo. Varios de sus hermanos fueron gobernadores de diferentes Estados. Chairman emérito del Council of Foreign Relations. Presidente de la American Society, la cual pone presidentes en toda Latinoamérica por decreto. Macri, por ejemplo. Presidente de la Fundación Rockefeller Found. Coordinador del grupo Bildelberg. Socio del Club de Roma. Miembro del club privado de todas las familias influyentes del planeta. Mentor de George Soros. Presidente hasta 1981 del JP Morgan+Chase Manhattan Bank. Presidente y heredero de la petrolera ESSO [Standard Oil], redenominada en los años 70 como Exxon, principal valedora del actual presidente USA, Donald Trump. También ha sido esponsor de Hillary Clinton, pero parecer ser que al final cambió de opinión. Su familia donó los terrenos que ocupa el edificio de las Naciones Unidas. También construyó –y posiblemente demolió- todo el complejo WTC, de triste recuerdo. Director de la Reserva Federal, casi nada. Fundador de la Universidad de Chicago, centro neurálgico del dogma económico neoliberal, es decir, del capitalismo que concentra la riqueza en manos de muy pocos. También fundó la Universidad Rockefeller, donde se forman los futuros cuadros del nuevo poder feudal. Amigo del alma del criminal de guerra Henry Kissinger. También era amigo del Sr. Burns.  
Para no alargar más la lista, podéis ver todos los puestos ocupados por esta lagartija AQUÍ

Una frase que define a este personaje hace años que ronda por la red: “Todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial”. 

A veces uno lamenta no ser católico. Es una pena que el infierno no exista.

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