Psychobúsqueda

20190620

Bienvenidos al maravilloso mundo de los drones miniaturizados

Dune es una película de Universal Pictures dirigida por David Lynch en 1984. Está basada en un best-seller del escritor Frank Herbert y narra una odisea geopolítica en un futuro remoto. Varios clanes feudales se enfrentan por el dominio de un planeta productor de un recurso vital. Quien domina Arrakis, domina el Universo. El guión me suena.
Es una película notable, más que por el guión, por el ritmo hipnótico, la puesta en escena, los vestuarios y la atmósfera sombría que envuelve todas las tomas.

En el minuto 56 de la peli [VER] comienza una escena terrorífica. El joven Paul Atreides está solo en una habitación cuando de repente se percata de la presencia de un objeto que se halla suspendido en el aire. Es un cilindro con forma de jeringuilla hipodérmica que le está buscando para inyectarle un veneno que lo matará en segundos. No se puede mover porque la jeringa tiene sensores que detectan el movimiento. No puede respirar porque la jeringa oye el sonido de su respiración. Su propio calor corporal lo pone en evidencia, porque la aguja lleva un sensor que detecta fuentes de calor.

La aguja se mueve zumbando como una avispa por la habitación buscando su objetivo. Pero el joven Atreides ha recibido entrenamiento para enfrentarse a este tipo de situaciones. Con un movimiento raudo, alcanza la aguja y la aplasta contra la pared.

Recuerdo que cuando vi esta escena me quedé petrificado. Ni Freddy Krueger me había dado tanto miedo. Yo sabía que no tendríamos que esperar al siglo XXX después de Cristo para ver una cosa así. Yo sabía que esa cosa era ALGO MÁS QUE CIENCIA FICCIÓN.

Pues bien. El predecesor de esa "jeringuilla hipodémica" ya existe. Se trata del micro-dron Black Hornet de 1.16 onzas [33 gramos], desarrollado por Prox Dynamics, una empresa noruega. 
De momento se trata de un pequeño helicóptero que va "armado" tan sólo de una microcámara y está diseñado para misiones de vigilancia local. El diminuto dron tiene sensores de alta tecnología que le permiten operar de día y de noche y tiene un tiempo de vuelo aproximado de 25 minutos. 

En resumen, en un futuro próximo vais a a ser visualizados por cacharros todavía más pequeños. Cualquier viciosillo de los videojuegos podrá colar por una ventana su mosca teledirigida y os podrá ver con o sin calzoncillos. 

Cuando se acaben las aplicaciones militares, el cacharro lo venderán en el Carrefour por 25 euros. Vuestra pareja,  vuestros vecinos, vuestros jefes, vuestros enemigos, la Guardia Urbana o cualquier chafardero/a podrá monitorizar vuestros movimientos cómodamente desde su móvil. 

A los famosillos se les ha acabado el chollo de cobrar exclusivas porque los cacharros estos tendrán autonomía de vuelo de 72 horas y vigilarán lo que hacen dentro del lavabo de la discoteca durante todo el finde.

Y lo que es peor. El día que quieran eliminar a alguien lo harán sentados en el sofá o desde la cama directamente. Las moscas éstas irán dotadas de armas láser y microagujas impregnadas en cianuro. Cualquier insecto volador será sospechoso de inmediato.

Además, el artefacto estará conectado al "internet de las cosas" a través de la Red 5G y colgará en la nube toda vuestra aburrida vida privada, lo cual servirá para la fabricación, promoción y lanzamiento de nuevos y más potentes somníferos.

Ante esto se imponen remedios tradicionales como mosquiteras en las ventanas, el típico matamoscas de toda la vida y las escopetas de perdigones. 
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