No es que no sea legítimo levantarse contra un gobierno que lleva treinta años aferrado al poder, después de un golpe de Estado en el que murió asesinado el anterior presidente. El problema de estas "revueltas populares espontáneas" es lo que esconden detrás. Es bastante inverosimil que la gente se haya dado cuenta de la noche a la mañana que sólo tienen pan para comer y que el pan además va muy caro. Es muy posible que tanto en Túnez como en Egipto los EEUU quieran deshacerse de un dictador anquilosado puesto por ellos mismos. Hasta los dictadores tienen fecha de caducidad. A la CIA le basta con mover cuatro mecanismos mediáticos y poner a trabajar a sus hombres de paja introducidos en partidos, organizaciones, sindicatos, mezquitas, redes sociales y blogs, para hacer que la gente se levante y salga a la calle. Todo muy bonito, como ya hemos visto en diferentes escenarios. Esas "revueltas" espontáneas concitan las simpatías de la opinión pública en el primer mundo. El pueblo egipcio (pide) más libertad y un cambio sustancial.
