
Hoy en día es sabido que eso de ir en Vespa se estilaba bastante en 1966, cuando los Bitters esos todavía estaban tomando la alternativa y Fragotzila se bañaba en las aguas radioactivas. Haciendo cuentas, la tauromarquia se quedó estancada hace 50 años, impermeable a cualquier influencia de la cultura contemporánea. Cuando se leen bloJs taurinos y comienzan a hablar de lo curto que son, las referencias suelen ser añejas. Unos hablan de Charlie Parker, otros de Estrellita Castro, y los más ultramodernos se atreven incluso con StorJaussen, er tío ese de la música lectrónica de los años 70.
En conclusión, se puede colegir sin duda alguna que la tauromarquian es un fenómeno curturá de la tropoloJía mundiar que se ha quedado tetanizado, momificado casi, desde los primeros años 60. Los expertos del mundo entero aún se preguntan como es posible que un fenómeno plástico-artístico de tan importante calado, que ya en los 60 estaba más congelao que Walt Disney, tuviera a su vez otro proceso de fosilización, durante 50 años más. Ello lleva a concluir que Ramses III fue el último gobernante que practicó innovaciones en las corridas, mientras el pueblo israelita atravesaba el Mar Rojo, huyendo de la plaza.
Fruto de semejante desfase, es necesario echarle un cable a la tauromarquia para que modernice su look, anclado en Mesopotamia y Sumeria. Las texturas apolilladas no le favorecen el cutis, así que hoy os ofrezco todas estas obras plásticas, que la sitúan por fin en un contexto actual: