Psychobúsqueda

20150413

Cronología ridícula del 9 de noviembre de 1966

Londres, 9 de noviembre de 1966 

 McCartney sale de Abbey Road a las 3.45 y entre las 4 y las 5 de la mañana sufre un aparatoso accidente. Al lugar de los hechos acuden un coche de bomberos, una ambulancia, agentes de la policía metropolitana, un inspector de Scotland Yard y un forense. Pero el cadáver, según todas las versiones, estaba decapitado y carbonizado. ¿Cómo lo reconocen…? Según la leyenda, el coche “explotó”. Bueno, vamos a suponer que queda algo. Se identifica el modelo y la matrícula. Y de ahí deducen que se trata del beatle Paul McCartney. El inspector llama a Scotland Yard para que localicen a Brian Epstein o a cualquier miembro de la banda… (De momento ya se han enterado de la tragedia 5 bomberos, 2 médicos, 1 enfermera, 4 policías, 1 miembro de Scotland Yard, 1 forense, 1 telefonista y 2 barrenderos… en total 17 personas!!! ) Lennon y los demás ya hace rato que están roncando, pues al abandonar McCartney los estudios precipitadamente, la sesión de grabación ha finalizado. Las cinco de la mañana es una hora prudente para irse a dormir, incluso para un jipi inglés. 
Lennon se fue a dormir con la sola compañía de un radiocasete. Hay pruebas de ello.
Sobre las seis menos cuarto, la policía saca a Epstein de la cama. Mientras tanto, varios periodistas merodean por el lugar con el hocico afilado. Brian, que es amigo del agente Maxwell del MI5 [sic], consigue en menos de 35 minutos y 40 segundos, que los servicios de inteligencia retengan a todos los testigos, que al amanecer ya suman unos 20. Les soborna allí mismo y todos hacen un juramento solemne de no hablar del asunto en su vida. Ni en sueños, vamos. 

 Entretanto, Epstein llama a Lennon para comunicarle la noticia. Los tres miembros de la banda se reúnen con él sobre las 10 de la mañana. Es de suponer que hay un velatorio, y que avisan a la familia del bajista. La lista de quienes conocen los hechos ya supera las 50 personas a las 12 del mediodía. Pero aún así, juran no decir nada de nada en al menos 50 años. La muerte de un músico pop es como un asunto de Estado "importantísimo". Eso es claro. 

A las dos de la tarde se comen un sandwich. A eso de las  4 Lennon y el resto se echan una siesta. Están abatidos por el dolor. Pero Lennon se levanta a eso de las 5, se toma un té, se ducha, y se pone guapo. A las 8 de la tarde ha quedado para ir a ver los cuadros de una japonesa muy rara. O sea: se va de marcha y además se liga a la japonesa. Es lo que se llama, se muere mi mejor amigo, pero yo tengo otras cosas que hacer. Es una historia real como la vida misma. 
Lennon siempre le leía el Hola para que se durmiera...
Cincuenta años después sigue sin haber nadie que pueda dar fe de lo sucedido, ni nadie con tentaciones de sacarse unos cuartos vendiéndole la exclusiva a The Sun. Ninguna fotografía, ni restos del cadáver en la morgue, tampoco restos del coche, ni informe forense, autopsia, ni parte de intervención de los bomberos, ni atestado de la policía, ni testimonios de vecinos, testigos presenciales, etc. Nada. Ni siquiera la telefonista se lo comentó a su cuñada. Tiene toda la lógica del mundo. 

En consecuencia. ¿Hay alguna prueba sólida de que McCartney murió el 9 de noviembre de 1966 en un accidente de coche? La respuesta es NO! 

Es por eso que los conspiranoicos que se dedican a este tema tienen que entretenerse con chismes como que Silvio Rodríguez no le envió una copia de su disco de 1992 a Paul McCartney porque pensaba que estaba muerto o ponerse a comparar el timbre de voz de las remasterizaciones. 

A falta de pruebas tangibles, las tonterías siempre son una buena alternativa.
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