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20200604

Guerra civil en EEUU [I]

La situación en EEUU se complica día tras día. El país está en guerra civil desde el momento en que Donald Trump ganó las elecciones en noviembre de 2016. Lo dije en este mismo blog en esa época y lo voy a volver a repetir. Se trata de una lucha entre dos clanes con mucho poder. La diferencia es que la lucha en la cúspide se ha trasladado hoy a las calles. Y la cosa va a ir a más conforme avanzamos hacia las próximas elecciones de noviembre 2020.

Una aclaración innecesaria: esto no es una defensa de Donald Trump, al que no considero un "outsider", ni un luchador contra el poder financiero global. Para nada: esto no es más que un intento de análisis objetivo que no tiene intención de defender a ninguno de los dos bandos. Trump no es otra cosa que un miembro de la misma familia de plutócratas, sólo que tiene planes distintos sobre el rumbo de los EEUU, en particular, y del orden global, en general.

Trump es un fantoche que lleva tres años alardeando de sus triunfos en la creación de empleo. Pero la pura realidad es que el "empleo" de Trump es trabajo precarizado, con sueldos paupérrimos. Evidentemente, para miles de rednecks que llevaban años sobreviviendo a duras penas, esto es mejor que nada. Los trabajadores de los antiguos complejos industriales comenzaron a quedarse sin sus trabajos bien pagados en 1992, así que, hoy, un trabajillo en un Walmart parece como un milagro.

Entretanto, nuestros amigos inversores han recaudado capitales ingentes durante el reinado de Trump. Los resultados en bolsa durante estos cuatro años han sido espectaculares. 

El timo de la estampita de la globalización [obra de los enemigos de Trump] le ha pasado una factura terrible al valor de la mano de obra en todo el planeta. Lo dije una vez y lo voy a volver a repetir. Muchos liberales hablan de que su globalización ha elevado el nivel de riqueza en todo el mundo. De lo que no hablan es de que su globalización lo que ha producido es un aumento de los niveles de riqueza de la plutocracia mundial y un valor en caída vertiginosa de la fuerza de trabajo. 

Explicado en términos sencillos. Si una empresa traslada sus actividades de España a Colombia, el resultado es el siguiente: el trabajador español, que cobraba 1000 euros, se va al paro [o sea, a cobrar del Estado, que se empobrece], mientras que el trabajador colombiano percibe apenas 300 euros. ¿Qué quiere decir esto? Fácil: el valor de la fuerza de trabajo se reduce en un tercio, o quizás menos. El trabajador español pasa a depender del Estado [luego de la deuda pública], mientras que el colombiano sólo percibe ingresos que le permiten una vida más que austera.

Esto tiene un plus. La deuda del Estado está también en manos de quienes reducen un sueldo de 1.000 euros a 300.

En contrapartida, los productos fabricados con sueldos de 300 euros le permiten al trabajador occidental adquirir bienes con un precio muy reducido. Ejemplo: un trabajador occidental se gastaba 70 euros en unos pantalones en 2005; hoy adquiere unos fabricados en Marruecos por apenas 20 euros.

Eso sí: de lo que no se libra el trabajador occidental es de pagar, con sus ingresos disminuidos, sus gastos más elementales: vivienda, agua, gas y electricidad, todos ellos bienes privatizados por los buitres del sistema neoliberal, a un costo aumentado a mucho más de cualquier inflación imaginable. 

Esta es la obra creada por los enemigos de Trump, que no son exclusivamente estadounidenses, sino miembros de un clan mafioso internacional que se ha enriquecido de forma escandalosa desde la época de Reagan y Margaret Trucher [o antes].

Pero no hay que llevarse a engaños: esta chusma y el gang de Trump son lo mismo, sólo que tienen objetivos y metodologías diferenciadas. 

La guerra civil en USA no es, pues, del pueblo contra Trump, sino producto de desavenencias profundas dentro de una familia desunida. Es, también, una guerra global, con implicaciones de distintos actores geoplolíticos.

Precisar que, cuando hablamos del "país más peligroso del mundo", no cabe referirse a Corea del Norte. No, el país más peligroso del mundo es EEUU, un país con una brecha social impresionante, con una deuda de más de 20 billones [20.000.000.000.000], armado hasta los dientes y con su hegemonía global en entredicho. No hay nada más peligroso en el mundo que un Imperio en declive.

Un país, donde más de 40 millones de trabajadores viven en la pobreza más absoluta y dependen de los bancos... de los bancos de alimentos, me refiero. Un país donde miles de enfermos no tienen cobertura clínica; donde los diabéticos pagan más de 300 dólares en insulina, al mes.

La consigna es: los pobres son vagos, los pobres se merecen ser pobres; el derecho a ser cada día más rico es intocable.

Hasta el día de hoy, es difícil precisar quien ha aupado a Trump al poder en USA, en contra de toda lógica. Todos los indicios apuntan a que este señor está ahí gracias al poder de la manipulación de metadatos, con la colaboración de lobbies sionistas con mucho poder [entre ellos, Facebook, propiedad del judío Zuckerberg], una de cuyas cabezas visibles es el señor de los casinos, Sheldon Adelson, y del propio gobierno de Israel. El misterioso yerno de Trump, el judío ortodoxo Jared Kushner, es una pieza clave en todo el entramado. 

Adelson, en concreto, paga de su bolsillo un diario de reparto gratuito en Israel, cuya portada es "Netanjahu es genial" y su contraportada es "Menos mal que tenemos a Netanjahu".

El estado criminal de Israel es parte del rompecabezas. Desde principios del siglo XXI tienen la espada de Damocles encima del cuello. En 2006, la organización libanesa Hezbolá le pegó un repaso al ejército israelí y lo expulsó del sur del Líbano. Este es un suceso apenas comentado en la prensa occidental, pero sustancial para explicar porque EEUU está, hoy, en guerra civil.

Al tiempo que Tel Aviv estaba expuesta al arsenal misilístico de Hezbolá, los jerarcas israelís no gozaban del favor de las clases dirigentes de los EEUU. Ni Bush baby ni Obama prestaron atención a los problemas de seguridad del estado hebreo. Obama, en concreto, ni siquiera tenía buenas relaciones con ellos.

Así que, Israel ideó una especie de coup d'état en los EEUU. Necesitaban un gobernante que centrara su política en la defensa de Israel. Y eligieron a Trump. Desde entonces, la política de EEUU hacia Irán [los patrocinadores de Hezbolá], dio un giro de 180 grados. Trump se cargó el acuerdo nuclear con la nación persa y comenzó contra ésta una dura campaña de sanciones. 

Un dato curioso de las intrincadas relaciones internacionales y de los intereses de ambos grupos mafiosos. Cuando Trump rompió el acuerdo con Irán, los iranís estaban con un cabreo impresionante. Eso suponía retrotraer importantes inversiones, sobre todo francesas, en el país persa, con la dismunución de ingresos que ello supone. Los iranís estaban dispuestos a romper la baraja. Entonces, John Kerry [secretario de Estado con Obama], se personó [extraoficialmente] en Teherán y le dijo a los ayatolahs que mantuvieran la calma porque ellos [los demócratas] habían iniciado un proceso de impeachment y que Trump iba a durar meses.

Que cada uno saque las conclusiones que quiera.

Otro de los aciertos de este blog: dije que Trump la iba a liar con Irán y China, y así ha sido.

En resumen: con Trump, EEUU es el portaaviones de Israel. La política de Trump está basada, no en proteger los intereses de su país, sino en proteger la integridad y los intereses de Benjamin Netanjahu.

Tal es el poder de los lobbies judíos y de la comunidad mesiánica evangelista de los EEUU.

Los bandos de la guerra civil.

La base electoral de Trump son todos los garrulos del Medio Oeste USA, armados hasta los dientes.

La base electoral de los genocidas del Partido Demócrata son los "progresistas" de grandes ciudades como New York, Boston y San Francisco.

Sirva este pequeño detalle para ilustrar el drama que se avecina.

Las fases de la guerra civil.

En cuanto ganó Trump se hizo evidente la intención de derribarlo al precio que fuera. No es que Trump no necesite que le derriben, sino que quienes quieren hacerlo son una basura tan maloliente como él. 

Primero, empezaron con acusaciones de misógino patológico. Pusieron una grabación en la que se oía a un Trump de años atrás diciendo que le había echado la mano al c...ñ... a una señora. ¡¡Escándalo!! Vamos, como si el actual candidato demócrata fuera mejor. El senil Joe Biden tiene fama de toquetear a niñas jóvenes siempre que puede.

Viendo que esto no era suficiente, se inventaron una supuesta intervención rusa, para conseguir la elección de Trump y la derrota de Hilaria la Sanguinaria. Un show made in USA que duró meses, con un costo multimillonario, Al final, todo el culebrón quedó en agua de borrajas. El asunto se llamó "Russiagate".

Entretanto, consiguieron la dimisión de varios colaboradores próximos de Trump, pero no consiguieron superar el firewall presidencial.  

Pero no se dieron por vencidos. Poco después se sacaron de la chistera otro "escándalo". Al parecer, Trump había presionado al clown que gobierna Ucrania para que le diera información del enchufe que el hijo de Biden tiene en una gasística del país de la "revolución democrática" del Maidan. A esto lo llamaron "Ukraniagate". Iban bajando de categoría.

Las segundas partes nunca son buenas. Que los rusos manipularan las elecciones era importante; que Trump intentara embaucar a Zelenski era ya de risa. 

No obstante, los amigos de Hilaria la Sanguinaria intentaron un proceso de Impeachment. Era en plan solemne: ni más ni menos que la destitución del presidente. En pocos días, el culebrón acabó de nuevo en agua de borrajas.

Mientras tanto, con la diplomacia que le caracteriza, Trump acumulaba enemigos día tras día. China, Irán y la Unión Europea se sumaron como ejército de reserva contra él. 

Y aquí, se acabaron los intentos más o menos "civilizados" de sacar a Trump de en medio. Pero, repito, no nos engañemos. Un miembro de la mafia intentaba eliminar a otro como capo de la familia.

Entretanto, asistimos al lastimoso show de las primarias del Partido Demócrata. Primero hicieron una escenificación teatral patética. Un candidato gay [ideal para los "progresistas" de Boston y New York] le arrebató la victoria a un supuesto "socialista". Pero al final, el vejestorio oficial del partido, Joe Biden, fue el que ganó por decreto. 

En resumen: pensar que un viejo decrépito al borde de la demencia senil como Joe Biden [casi 80] podía ganarle al "jovencito" Trump [unos 73] era impensable. Ningún candidato "demócrata" era suficiente para derrotar al del pelo injertado de muñeca Barbie.

Acabadas las estrategias "legales" y electorales, los [innumerables] amigos de Hilaria decidieron saltar un escalón [o dos, o tres] para acabar con Trump.

¿Y ahora qué?, se preguntaron. ¿Qué tal una pandemia? ¡¡Guauuuu!! ¡Qué idea tan genial! La presencia de un virus mortal, aumentada por la propaganda de todo el aparataje mainstream y avalado por los amigos de la OMS, algunos multimillonarios estadounidenses y de colaboradores chinos, era un golpe mortal contra Trump.

Nadie sabe hoy por hoy qué pretenden los globalizadores salvajes con la brutal paranoia de un virus parecido a la peste negra, pero lo que si queda claro es que han conseguido poner en jaque a Trump.

Y yo me pregunto: ¿por qué no se matan entre ellos y dejan al resto de la humanidad en paz?

En poco menos de tres meses, todos los minipuestos de trabajo del sujeto este se han ido al carajo. El supuesto "milagro económico" de Trump se ha desvanecido gracias al bicho. Adiós reelección, hola problemas.

Pero, de alguna manera, los que han manejado toda esta paranoia mediática sabían que el asunto no iba a durar mucho. El golpe vírico contra Trump era magistral, pero necesitaban algo más.

¿Qué tal una ejecución de un negro en directo?
Lo cierto es que las imágenes que todos hemos visto son escalofriantes. La sangre fría con la que el policía mata a un detenido, esposado, que se halla en el suelo boca abajo, son inenarrables.

Es mi opinión. Esto es un nuevo show, preparado exprofeso. Las imágenes causan una indignación tal que dan ganas de salir a la calle y pegarle fuego a todo. Eso es lo que, quienes han diseñado este macabro acontecimiento, pretenden.

No cabe ninguna duda que la muerte del pobre George Floyd es una escena cuidadosamente estudiada para provocar un estallido social.

La muerte arbitraria de una persona, sea negro o taxista, a manos de la fuerza policial de un estado democrático [cosa que no es el RÉGIMEN USA], siempre provoca oleadas de indignación. En España todavía se investiga la muerte de un chico en L'Hospitalet hace un montón de años a manos de un policía nacional de paisano. 

Las ansias de sacar a Trump de la Casa Blanca y recuperar el control de los EEUU y del orden global son superiores a todo. 

Y aquí tenemos por fin la escalada violenta de la guerra civil dentro del Régimen estadounidense. No me quiero ni imaginar que hubiera pasado si la horrorosa muerte de George Floyd hubiese ocurrido en Venezuela.

El caso es que toda una turba enfurecida se ha lanzado a las calles. Muchos se han manifestado pacíficamente, como demuestra RT en sus magníficos videos Ruptly. 

Pero eso no basta. Ambos bandos han lanzado a sus hordas violentas. Unos, se han apoyado en las fuerzas de guerrilla urbana conocidos como Antifa. Yo conozco muy bien la mística y la idiosincrasia del guerrilero de ultraizquierda. Es una fuerza que te mueve por dentro y te impulsa a tirar cócteles molotov contra todo lo que huela a sistema. Pero ya no estamos en los años 70's, cuando todavía existían movimientos autónomos contra el sistema capitalista. Actualmente, todos los movimientos antisistema [tanto Anonymous, como Antifa, como los movimientos antiglobalización] están instrumentalizados por poderes ocultos. 

Alguien bastante listo ha sabido buscarle una utilidad al jovencito ultraizquierdista.

Y mientras los globalizadores se hacen pasar por guerrilleros antifascistas [o los usan para sus fines], los partidarios de Trump también están ahí. Hay ya diversos grupos de los llamados "supremacistas blancos" con perfecta instrucción militar, armados con subfusiles y hasta con armamento de mayor calibre.

No tengo demasiada información por el momento de esos grupos, pero existen, y han estado presentes en los disturbios actuales como provocadores.

Esto da que pensar que en EEUU han subido un escalón en la guerra civil. Se ha pasado del acoso institucional y los insultos mediáticos a los incendios, saqueos y luchas callejeras.

Es un salto nada desdeñable.

Por tanto, atención: mucho cuidado con caer en la propaganda de ninguno de los dos bandos, porque ambos son basura y, ambos, no sólo están presentes en los EEUU, sino que campan a sus anchas por todo el mundo.

Mucho cuidado con la extrema derecha tradicional. En los últimos años se han disfrazado de antisistemas que critican el orden liberal. Eso está bien, porque el liberalismo que llevamos sufriendo desde hace años merece ser destruido. Pero andemos con ojo: toda mentira tiene una parte de verdad. Una verdad instrumentalizada con objetivos poco honorables es peor que una mentira. Muchos conservadores extremistas están aprovechando las fisuras del régimen actual para hacerse con el poder.

Eso es algo que cualquier observador especializado puede ver en canales de Youtube como el argentino TLV1, o el también argentino Nicolás Morás. ex-colaborador de Libertad Digital [sic] e Infobae [+sic]. Sorprendente también la mutación de un tardofranquista confeso como César Vidal como si fuera, hoy, un luchador por las libertades.

De la misma forma, Trump [o su equipo] se han encargado de crear a través de redes sociales una infraestructura ideológica. Se habla de Steve Bannon como el artífice de dicha red. En los últimos tiempos, también ha aparecido una cosa llamada Qnon que se basa en una teoría de que un "estado profundo" intenta asesinar a Donald Trump. No les falta razón, porque si pudieran lo harían. Pero, al parecer, eso no es sólo una red de apoyo a Trump, sino que lleva consigo todo un aparato ideológico.

Lo mismo cabe decir de Rafapal, Infowars y otros cientos de conspiracionistas. La falta de seriedad en el análisis es una constante en infinidad de actores de Internet.

Por tanto: mucho cuidado con Internet. Mucho cuidado con la pléyade de "libertadores" que largan sus discursos en extensos vídeos de Youtube.

Y, por supuesto, mucho cuidado con la propaganda supuestamente "progresista". 

Medios como El País, La Vanguardia, The Guardían, El Hufftintong Post, New York Times y otros cientos no hacen más que proyectar una especie de mundo ideal sustentado en valores "progresistas" de apoyo al medio ambiente, la mujer o el colectivo LGTB, cuando en realidad no son más que plataformas moldeadoras de la "opinión pública" que buscan el beneficio de grandes corporaciones y/o fondos de inversión.

Es un desempeño burlesco que debería ser evidente para cualquier mente con dos neuronas activas. Un ejemplo: cuando un gay es un trabajador que hace cola en la oficina de desempleo, ese es mi hermano, no por ser gay, sino por ser un trabajador. Sin embargo, cuando un gay es un ejecutivo de Goldman Sachs, sus derechos sexuales a mi me importan un bledo. Si una mujer trabajadora no puede ascender en su trabajo por ser mujer, es un problema; no por ser mujer, sino por ser trabajadora. Por el contrario, si una mujer no puede acceder a ser ministra por ser mujer, no es problema mío.

Ser un trabajador, un ciudadano corriente, gente de a pié, es una categoría alfa, por encima de ser mujer, ser gay, ser negro, ser minusválido o ser un lobo estepario.

Esto es algo muy básico que muchos "progresistas" actuales, que para colmo se consideran de izquierdas, no han entendido.

La verdadera izquierda hace muchos años que desapareció. La verdadera izquierda se basa en luchar por los derechos económicos de la clase trabajadora, del ciudadano de a pié, de la gente corriente. La verdadera, auténtica, histórica izquierda tiene un lema: la lucha de clases. Toda la Historia de la humanidad se basa en lo mismo: poder, dinero, dominio. Hay algunos que lo quieren todo para sí y otros que no tienen nada.

Cualquier otra cuestión transversal, ya sea de género, sexual, feminista, medioambiental, cambioclimática es una degeneración propia de la falsa izquierda nacida en 1968, con Marcuse. Es decir, la "izquierda" que abandonó la lucha de clases y la sustituyó por un circo inmundo.

Explico todo esto para situarnos en el contexto de la II Guerra Civil estadounidense. Los bandos enfrentados son: una ultraderecha amorfa con ansias de poder y un progresismo degenerado con mucha contaminación del liberalismo. No hemos de llevarnos a engaño: si se matan entre ellos será una bendición para el mundo. 

Lamentablemente, en esa lucha arrastrarán al mundo a una hecatombe total.

Una última reflexión.

Finalizada la II Guerra Mundial los estadounidenses entraron en Alemania Occidental y consideraron oportuno "desnazificar" a la población alemana. Los americanos del norte se habían enfrentado a fanáticos de 12 años en las afueras de Berlín, que luchaban con el cerebro adoctrinado por el nacionalsocialismo. Eran niños educados en las Juventudes Hitlerianas que profesaban una lealtad ciega al Führer.

Al margen, los americanos del norte consideraron que toda la población alemana había sido cómplice del régimen hitleriano. Muchos colaboraron por interés, otros, por obligación. Muchos otros eran alemanes que se habían hecho el sueco. Y la gran mayoría, por miedo, prefirieron ignorar lo que estaba sucediendo.

Por tanto, los estadounidenses iniciaron un amplio programa educativo que tenía como objetivo borrar de la mente de los alemanes cualquier vestigio de ideología nazi. En especial, se centraron en los niños, los cuales habían sido educados de forma salvaje por el III Reich.

La pregunta es... ¿cuando caiga el Régimen Estadounidense, no habría que hacer lo mismo?

Borrar del mundo la ideología neoliberal [desneoliberalización]

Esta es una pregunta interesante, sobre todo para los que han salido en manifestación por George Floyd. No es que Floyd no se merezca que se proteste por su brutal asesinato. La cuestión es otra. La cuestión es..., ¿cuantos de estos manifestantes estaban en la calle con pancartas cuando su presidente George W. Bush mató a 1.000.000 en Irak? ¿Cuantos de ellos salieron a la calle mientras Hilaria la Sanguinaria ordenaba matar a miles de ciudadanos libios? ¿Cuantos de ellos protestaron cuando se demostró que la administración Obama era la responsable de la destrucción de Siria y la creación del ISIS? 

No me constan grandes manifestaciones sobre esos temas.

El ciudadano estadounidense es CULPABLE. Culpable y cómplice de un régimen tiránico capitalista que no se diferencia en nada del III Reich, que busca su propio lebensraum y que le da de comer a todos ellos. La supuesta "excepcionalidad" de su país está basada en injerencias y golpes de Estado en medio mundo. El "destino manifiesto" de su nación es apoderarse de todos los recursos del planeta, junto a otros cafres internacionales. 

Es hora de recordar el Libro Negro del Comunismo, donde se asegura, con muy poco rigor histórico, que Stalin mató a "miles de millones" de personas. Es decir, que, según esto, Rusia y todos los integrantes de la ex- Unión Soviética no tendrían hoy ni un sólo habitante.

Según datos más rigurosos, Stalin sería responsable de unas 800.000 muertes. Claro, hay que añadirle el contexto geográfico y el contexto histórico. Stalin tenía 25 años en 1900. Luego era un personaje formado en el siglo XIX. Luego vivió la I Guerra Mundial, una revolución, una guerra contra los polacos, una guerra civil en la que intervinieron fuerzas invasoras de más de 20 países, la crisis del 29, los terribles años 30's, la brutal invasión nazi y la entrada en la Segunda Guerra Mundial.

Casi nada.

En cambio, George W. Bush el máximo drama que vivió fue que un día una galleta salada intentó asesinarle. Es autor, como comandante en jefe de las fuerzas militares estadounidenses, de más de un millón de muertes en Irak. No digamos de Hilaria y Obama, quienes iniciaron una guerra criminal en Siria [casi medio millón de muertos] y en Libia no digamos. El Papá Bush es otro de los personajes a los que juzgará la Historia. Desgraciadamente, murió hace poco. Cosa que no ha sucedido con otro criminal de guerra no juzgado: Henry Kissinger.

Personalmente, me indigna que Trump quisiera encarcelar a Hilaria por no sé que rollo de sus correos electrónicos de la convención demócrata y que sea incapaz de decir ni una sola palabra sobre los atropellos que esa genocida cometió mientras era Secretaria de Estado.

Tengo enormes ganas de conocer las cifras exactas de las víctimas estadounidenses en todo el mundo, entre conspiraciones, intervenciones y golpes de Estado. La única cifra que he leído la publicó la web Global Research, quienes adjudican a EEUU entre 20.000.000 y 30.000.000 de muertos en todo el mundo.

Es una cifra escalofriante. Solo en Vietnam y Camboya debieron matar a más dos millones.

Así pues, ¿de que coño hablan los malditos medios liberales sobre los crímenes de Stalin y Mao cuando los Estados Unidos, con algo más de 200 años de Historia, han batido todos los records de asesinatos en todo el mundo?

¿Por qué los estadounidenses no salen en masa e incendian cuarteles del ejército cuando su país asesina gente en cualquier lugar del mundo, cosa que sucede todos los días?

Es absolutamente fantasmagórico que elementos criminales como George W. Bush, Hillary Clinton o Henry Kissinger no tengan una orden de busca y captura y que no haya un tribunal penal internacional en condiciones para llevarlos al mismo final que los nazis. Kissinger tiene casi 100 años y ahí sigue: dando consejos sobre las "estrategias" a seguir. 

Me voy a comprar una botella de champagne del bueno para celebrar tu muerte, Henry. Lo juro.

Desneoliberalización. Esa es la palabra clave. Algún día, a los ciudadanos estadounidenses habrá que someterles a un proceso de reeducación porque todos  [repito: TODOS] han estado haciéndose el sueco durante muchos años, ignorando los desmanes de la banda criminal que les gobierna.

Al igual que los nazis, unos son americanos que se hacen los suecos, otros, porque ganan dinero con ello. Algunos, muchos, son ignorantes del problema, y otros prefieren hablar de beisbol.

Hoy por hoy, ni siquiera se puede hablar de EEUU como una república bananera, porque las bananas se las roban a otros.

Su "música", su cine, sus teleseries y su cultura pop son el peor legado que un Imperio pueda haberle brindado al planeta en toda su historia. Los griegos y los romanos sí legaron una cultura perdurable; ellos, no.

No falta mucho para que se os acabe la "excepcionalidad" y el "destino manifiesto".