Buscar en este blog

20120928

El Giocondo

En los inicios de los tiempos, Gioconda sólo había una. La de toda la vida, la Monnalisa de la que hablaba mi abuela. Pero últimamente aparecen y desaparecen las Giocondas en tos los laos. Primero fue la Gioconda del Museo del Prado. Es una imagen más fotográfica que Leonardo pintó diez años antes de la versión de siempre. Ahora, en un hotel de Ginebra, se acaba de descubrir la Monnalisa de Isleworth. Es una versión un poco más tenebrosa, pero la chica efectivamente parece diez años más joven.

Al parecer Leonardo da Vinci estaba obsesionado con esta tía. Examinada críticamente, tampoco es que fuera demasiado guapa. Pero las modelos profesionales van caras, todos lo sabemos. Así que el genio italiano debió echar mano de la hija de su vecina.

La última noticia es que la famosa Giconda era en realidad un tío. Concretamente un choni llamado Carlo Malaputti que se pintaba las uñas verdemosca en el carnaval de Venecia. Terrible.

20120926

Horace Silver - Blowin' The Blues Away

Vamos con un concierto de un excelente pianista de jazz. En julio de 1959 Horace Silver y su banda materializaron en Newport este prodigioso "Blowin' The Blues Away". Para la época, se trataba de un estilo jazzístico completamente innovador que tendría una influencia notable en el futuro. Silver es uno de los músicos más notables del excelentísimo sello Bluenote y seguramente una de las figuras con más peso en el mundo del jazz de todos los tiempos. En este magnífico trabajo en directo le acompañan Blue Mitchell, Junior Cook, Gene Taylor y Louis Hayes. Ocho minutos como estos hacen del jazz un plato exquisito, sólo para gourmets.

20120924

Aparición 'divina' en Google Maps

La milagrosa aparición ha sucedido en la coordenada 47.110579,9.227568 de Google Maps, concretamente en una carretera de Quarten, Suíza. Se pueden apreciar claramente dos figuras en el cielo que parecen Cristo y la Vírgen. Esto es debido a un efecto óptico muy frecuente en muchas imágenes del servicio de mapas de Google. Unas veces parecen imágenes divinas, otras parecen un cucurucho de fresa. Quienes no tienen dinero para practicar turismo hacen un uso muy frecuente de él para "viajar" un poco y conocen estas alucinaciones perfectamente. Por supuesto, cabe preguntarse por qué esta aparición divina se produce en Suiza y no, por ejemplo, en Burundi. ¿Es que acaso Dios ha vuelto al paraíso... me vengo a referir... al paraíso fiscal por excelencia?

Google Maps halla a Dios

Etiquetas: 

20120923

Desarrollo de la abstracción geométrica





La gran oreja de Oregón

Es conocido como 'La gran Oreja de Oregón'. John Edwards es el hombre que ostenta el record mundial de tamaño orejil desde 1998. El apodo con el que la comunidad internacional de orejudos le ha bautizado [Dumbo] es muy apropiado. Se cree que John las tiene más grandes que un elefante [las orejas] Esa característica de su anatomía ha causado muchas envidias entre el club de orejudos del mundo. Nadie ha podido presentarse a concurso y batir su récord, a pesar de diversos fraudes con cirugía que se produjeron. Este año el gran orejas de Oregón ha decidido no presentarse al concurso para revalidar su liderato en el asunto orejil. Esto da pie para que otros orejudos, como el japones Ore-Já puedan tener sus opciones en este prestigioso certamen.



20120917

Los delirios atómicos del general Perón

A finales de la década de los 40’s el estado argentino tenía las arcas llenas debido a los beneficios generados por la II Guerra Mundial. La neutralidad mantenida durante el conflicto bélico había resultado muy beneficiosa para la nación. Gobernada por el general Juan Domingo Perón, Argentina se había convertido en refugio de miles de nazis alemanes. Incluso se rumorea que un viejo, desgastado y achacoso Adolf Hitler podría haber estado entre aquella trouppe de alemanes con nombre falso que consiguieron huir de la justicia gracias a las gestiones del Vaticano.

Perón quería aprovechar el potencial técnico de los científicos germanos que llegaban al país. Creía que convertiría su Argentina en una especie de IV Reich, una potencia a la altura de la URSS, Gran Bretaña y Estados Unidos. El general no debía ignorar que la prosperidad en los años de la contienda mundial era una consecuencia de la demanda generada por esta. Aún así, la política populista del matrimonio Perón consistía en tirar la casa por la ventana, cosa que acabó socavando la efímera prosperidad argentina. El general era un admirador de Mussolini, y no había escatimado tampoco elogios hacia el régimen nazi. El fascismo no fue enteramente aniquilado en la II Guerra Mundial. Sobrevivió gracias al general Perón y al general Franco en España. Perón se veía a si mismo como una tercera vía en la guerra fría, un contrapeso entre el socialismo soviético y el capitalismo angloamericano. Y para hacer realidad esa fantasía delirante, sólo le faltaba anunciar que Argentina formaba parte del exclusivo club nuclear.

Y aquí es donde comienza una de las historias más freaks jamás contada.

Los delirios de grandeza del general Perón se vieron cumplidos cuando conoció a un partner de su misma categoría: el “científico” austriaco Ronald Richter. La fama de éste era ya notoria, después de haber descubierto los inexistentes “rayos delta”. Para que nos hagamos a una idea, Richter cumplía el arquetipo de lo que se vendría en denominar “un científico loco”. Cualquier relato que se haya hecho en el cine o en los cómics de la Marvel queda sobrepasado por este sujeto. Según testigos que trataron con él, tenía tendencia a entrar en estados de trance, ponía los ojos en blanco y simulaba, o creía, estar iluminado por revelaciones científicas increíbles. Además era paranoico hasta las trancas. Creía ver espías y saboteadores a todas horas. El tipo era un buen public-relations y sabía vender sus teorías estrambóticas con una estrategia que oscilaba entre el rigor científico y los ejemplos simples para el vulgo. Es de suponer que a Perón lo convenció con lo segundo. Son muchos los que creen que Richter le arrastró hacia su mundo de fantasía.

Pero la cuestión alcanza un grado de surrealismo supino cuando entramos en el detalle de las “investigaciones” de Richter. Atención: el científico austriaco pretendía ni más ni menos que materializar un reactor nuclear… ¡de fusión! Para los que sean legos en la materia explicar que, aún hoy en día, la energía nuclear de fUsión es un mito. Toda la tecnología nuclear actual es de fIsión. Consiste en bombardear un núcleo con neutrones para liberar energía, cosa que se produce dentro de un reactor, con los riesgos, fugas y catástrofes que tan bien conocemos. En cambio, la energía nuclear de fUsión supondría la implosión termonuclear “hacia adentro”, controlada, con muy pocos riesgos y prácticamente sin residuos. Según palabras del general Perón, las investigaciones de Richter no estaban destinadas únicamente a usos militares. “Permitiría llevar la energía de fusión envasada como se lleva hoy la leche en botellas”, afirmó. Hay que imaginarse un equivalente del butanero, pero en plan termonuclear.

¿Cómo pretendía Richter conseguir semejante prodigio cuando ni con las tecnologías actuales se ha conseguido [o al menos eso dicen]? Es un enigma. Según algunos, tenía un horno gigantesco en el que, mediante complejos procesos químicos, conseguía producir temperaturas de decenas de miles de grados. La cuestión radicaba en fabricar reacciones termonucleares protón-protón como las que se producen dentro del sol. Debido a su manía persecutoria, el “científico” consiguió al final que Perón le montara un laboratorio en una isla perdida en medio de un lago en la Patagonia, con extremas medidas de seguridad. Además, el general le dio un mandato presidencial que convertía a Richter en el primer presidente que gobierna en una isla de un kilómetro cuadrado. Allí montó su reactor de cemento armado, pero cuando lo tenía acabado parece ser que no le gustó el diseño de los tubos de ventilación y dijo que había que echarlo abajo. La siguiente fue que el reactor tenía que estar bajo tierra. Por descontado, todo el proyecto le estaba costando una fortuna al Estado, así que Richter recibió ciertas presiones para que presentara resultados. Un día, en su laboratorio, creyó ver una prueba irrefutable de que sus teorías habían llegado a buen puerto. A pesar de que incluso algunos de sus colaboradores más fieles le quisieron hacer ver que las pruebas eran inconsistentes, Richter se precipitó a comunicar la buena nueva al mundo. El 16 de febrero de 1951 a las 10 de la mañana, el presidente Perón se preparó para hacer el ridículo y anunció el “gran descubrimiento”:
“En la Planta Piloto de Energía Atómica en la Isla Huemul, de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica.”

Eso decía el comunicado. Miles de titulares en todo el mundo anunciaban el nacimiento de una nueva potencia nuclear. A los rusos y americanos todo este show les debió sonar a chiste. De alguna manera, Perón debió recibir advertencias desde diferentes lugares sobre un posible fraude. Mientras en el Teatro Colón de Buenos Aires se estrenaba la ópera ‘Richter!’, determinados mandos militares reclamaban que se creara una comisión que supervisara los trabajos del físico. Hasta ese momento, el general Perón había tenido una fe ciega en el proyecto de la isla Huemul. Hubo varios intentos de acceder a las instalaciones y supervisar el proyecto nuclear archisecreto. Pero Ritcher –que recordemos que era Presidente de la isla Huemul- lo impedía apostando soldados y guardias para que apuntaran con sus armas a los visitantes. Incluso llegó a tirar al agua a un alto mando del ejército cuando este intentó pasar. Pero finalmente no puso librarse de una inspección a fondo. En septiembre de 1952 la isla Huemul fue finalmente visitada por una comisión fiscalizadora. Esta comisión, formada por la flor y nata de los científicos argentinos, encontraron en el lugar cuatro cachivaches muy parecidos a los de las clínicas de depilación del doctor Rosado, pero ninguna evidencia de que allí se estuviera produciendo energía termonuclear.
Después de descubrir el gran bluf de este chiflado profeta nuclear, vino lo peor. Hubo que anunciar que los experimentos habían fracasado y que Argentina no era una “potencia nuclear”. Se estima que el coste del proyecto rondó los 300 millones de euros de la época. Las arcas del Estado estaban vacías y el pueblo argentino se enfrentaba a una nueva etapa de miseria. El científico austriaco acabó sus días en 1991 en un modesto apartamento en las afueras de Buenos Aires, condenado al ostracismo.

Esta friki e increíble historia es un ejemplo más del tipo de megalómanos que gobiernan el planeta Tierra. ¿Hasta cuando?
Las aventuras y desventuras de Richter están excelentemente plasmadas en este documental:

20120916

Estafa de Madonna en el Olympia de Paris

Esta señora, que últimamente va de "revolucionaria", protagonizó uno de los espectáculos más lamentables del verano cuando a finales de julio actuó en Paris. Por supuesto, no todo el asunto se le puede achacar a ella. Si sus fans no son más listos nadie tiene la culpa.Algunos acamparon durante una semana en la puerta para conseguir entrar antes. Hay que tener moral. El hecho está en que, según informa un blog de Le Monde, Madonna ofreció tan sólo 50 minutos de concierto. Si tenemos en cuenta que las entradas se pagaron a precios que oscilan entre los 89 y los 250 euros, eso supone que Madonna le cobró a sus fans una media de 3.39 € por minuto. Total, para contemplar a una cincuentona que debe dar bastante asquito si la ve uno a primera hora de la mañana. Sí, porque Madonna, música, lo que se dice música, no hace. Lo de Madonna es más bien un circo lleno de coreografías y espeluznantes disfraces de un gusto más que discutible. Objetivamente hablando, a excepción de un par de canciones, una de ellas un remix-plagio de una canción de Arthur Lee, se puede afirmar que la discografía de Madonna contiene de todo menos música. Seguro que pones un disco de esta 'diva' al revés y se oye un anuncio del Pokins. El concieto acabó con gritos de "perra" "perra" dirigidos a esta sujeta.

Es lo que tiene mitificar a individuas como esta, o como Lady Gaga, que no dejan de ser como un donut, es decir, un producto manufacturado que se vende como rosquillas, inflado por la propaganda, de una más que discutible calidad. ¿He dicho "calidad"? Huy perdón. Esta pobre mujer se ha pensado que es como Cleopatra, un personaje iluminado que vive de estafar a un público sin muchas luces. Qué lamentable.

Concisa explicación de la sociedad moderna