

El papá de Mosley en Montmeló. Como dijo José Luis Perales: La velocidad über alles!
Una muestra más de la gran telaraña fascista que se esconde detrás de la Formula Mierda. Estamos ante el espectáculo de masas más deplorable de la historia si exceptuamos cuando Jesús Gil le arreó un soplamocos a Caneda. La F1 se ha nutrido de los detritus que el furbó deja a su paso, cosa fácilmente comprobable con sólo oír los mugidos que expelen las laringes ahítas de gasolina en las gradas de cualquier circuito los domingos por la mañana.