
La palabra
chorizo, cuando se trata de una salchicha, proviene del latín
salsicium. Pero cuando
chorizo significa
ladrón, viene de la lengua romani, caló o gitana, como muchas otras del argot español. La lengua romani proviene del sánscrito, donde existe la expresión
chorayati, cuyo significado es
robar. No confundamos el chorizo de cantimpalo con Rodrigo Rata.
Ni con la fauna esa que recibe sobres por debajo de la mesa. Un poco de respeto por el embutido, por favor.

A este respecto cabe destacar el
Diccionario caló-castellano, donde ya en su prefacio se nos dice que el idioma caló comenzó a "calar" en la lengua castellana en la época de Quevedo, cuando rufianes de "sangre blanca" compartían presidio con los perseguidos miembros de la etnia gitana. O sea que la cosa viene de lejos. El autor denuncia los barbarismos y germanías que contaminan esa lengua, debido a los malos usos de seudo-literatos de "sangre blanca". A saber si no habrá confundido la sangre con el Tipp-Exx, o con algo peor. Así pues, nos encontramos con palabras como
MANGUELAR, v. a. Orar, suplicar, pedir [y cuando eso ya no vale,
mangar]
MANGUINDON. adj. Interesado, solicitante, pretendiente [y por su raíz,
mangui, pues eso].
CHINGARAR. v. a. Disputar, reñir; reprender; guerrear [y por extensión
chingar al personal]
CHORO. s. m. Robo [y de ahí vienen
chorrar y
chorizo, como es evidente]
CHORUY. s. m. Ladron. [que como ya hemos visto proviene de
chorayati, es decir, el que
chorra pa comprarse un yate]
Vale la pena echarle un vistazo a ese diccionario porque se puede ver la cantidad de voces e incluso conceptos del caló que sobreviven en nuestra jerga diaria.