
Las páginas indies les comparan con Black Crowes y otros grupos, pero sus verdaderas raíces están en Syd Barret, a quien ni siquiera mencionan. Crea confusión que la crítica no sepa ver que las raíces de este grupo están en los primeros Pink Floyd y no en bandas posteriores menos importantes. Temas como el que da título al album y otros como Sexy Belly dan a entender clara y meridianamente la influencia barretiana en la música de este grupo portugués. En el tramo final de Generation Calling, asistimos a un nada disimulado remake de Astronomy Domine. El resto de los temas cabalgan entre la psicodelia y el grunge, sin que ninguna otra catalogación posterior tenga ninguna validez. A decir verdad, la crítica musical desde hace años va bastante a la deriva. La sopa de ajo, en el rock, está inventada desde hace años, pero hay gente que insiste en pensar que el mundo fue creado por Dios en 1980.