Roger Dean es un diseñador gráfico que en sus tiempos fue muy famoso. Diseñó portadas de discos para Yes y Osibisa, entre otros.
Su imaginación no tenía límites a la hora de plasmar las fantasías esotéricas del rock sinfónico de los años 70's.
Actualmente se dedica también a diseñar segundas residencias:
Es el Penthouse en el bosque que todos desearíamos tener...
A destacar la flipante visión de las nubes situadas bajo el ventanuco de una habitación con cama redonda. Roger ha bautizado la casa como WilloWater, una especie de cueva mimetizada en medio del musgo.
Ya hace tiempo que planteamos en este blog que Roger Dean debía denunciar a James Cameron por plagio en Avatar. Los que éramos fans de este autor desde hace más de 40 años nos preguntábamos por qué Dean no se decidía a emprender acciones legales contra esa película. La copia era tan descarada, que los que recordábamos sus portadas de discos nos llevábamos las manos a la cabeza. El post que escribí en 2010 era una indignada pataleta contra una usurpación de ideas descaradísima.
Cuando hablamos de la mafia en cuestión, nos estamos refiriendo a un poderoso lobby. He tardado mucho tiempo en comprender el juego que siguen, pero, en esencia, la pretensión de esta gentuza no se basa sólo en garantizar los derechos de taquilla de sus truños cinematográficos. Lo que pretenden, realmente, en una estrategia dibujada a corto y medio plazo, es apropiarse de las ideas ajenas, es decir, PRIVATIZARLAS. Estos sinverguenzas ya no se conforman con tener bajo su control todos los sectores estratégicos pertenecientes a la sociedad. Quieren ir más allá. Acabarán privatizando el aire, los sueños eróticos, y hasta tu propio cerebro será de su propiedad. Es sólo cuestión de tiempo que TÚ mismo pases a ser parte de sus balances contables.
Las composiciones de este músico británico han dejado una huella indeleble en la música pop de los últimos 50 años. ¿Por qué? Es difícil de saber, pero las canciones de Roger Keith Barrett, más conocido como Syd Barrett, tienen una química especial.
Él era especial.
Ser diferente no es fácil. Sólo el talento y la creatividad sirven como tabla de salvación. Y Syd tenía ambas cosas en abundancia.
Barrett dibujó una hibridación difícil de concebir. Era como un bluesman en los tenebrosos paisajes del centro de Inglaterra, que le agregaba melodía a imaginarios poemas de Lewis Carroll. No en vano, uno de sus primeros éxitos fue el magnífico Lucy Leave, un tema de garaje donde se puede apreciar su pasión por el rythm'n'blues.
Todos los temas de Barrett están impregnados de un caracter infantil y perverso a la vez. En unos pocos años compuso una serie de canciones que permanecen en la memoria como iconos de la música pop. Uno de mis favoritos es Candy and a currant bun, un tema cuya letra resultaría obscena incluso hoy en día.
Ice cream tastes good in the afternoon
Ice cream tastes good if you eat it soon…
EMI intentó que Barrett eliminara las referencias directas a las drogas y al sexo casual, pero éste se negó. La BBC vetó el tema.
La historia de Arnold Layne [otra supercanción] no es menos escabrosa. Narra las aventuras de un travesti que se dedica a robar bragas en un internado de señoritas. Creo que la canción fue prohibida en muchas emisoras. La temática no podía ser más oportuna. La homosexualidad fue ilegal en el Reino Unido hasta 1969.
See Emily Play es un hat trick, obra de un talento sobresaliente. Al parecer está dedicado a una "colegiala psicodélica", hija de un aristócrata, que solía frecuentar el mítico club UFO.
Barrett nació en Cambridge el 6 de enero de 1946. En lugar de dedicarse a gilipolleces como jugar al balonpesto, cuando era niño aprendió a tocar el piano, el ukelele, el banjo y la guitarra. Es la diferencia que hay entre el arte y la cosa esa del deporte. Hoy, la música de Syd es un mito para millones de personas en el mundo, mientras que Bobby Charlton [futbolista de la selección de Inglaterrra/Copa del Mundo 1966] sólo es un "grato recuerdo". Es necesario saber QUÉ es lo que "marca la diferencia".
Cuando era adolescente, Syd Barrett formó una banda, Geoff Mott & The Mottoes. En 1962, la banda se separó, y Barrett comenzó a tocar versiones de los Beatles en fiestas y picnics. Al año siguiente, comenzó a escribir sus propias canciones. En 1964, se trasladó a Londres para estudiar pintura en la Escuela de Artes de Camberwell.
Barrett se encontró allí con Roger Waters, a quien conocía desde sus días de escuela en Cambridge. Waters había formado una banda con Richard Wright y Nick Mason, que se llamó primero The Sigma 6, y más tarde The Tea Set. Cuando uno de sus miembros salió del grupo, Barrett se incorporó. La banda pasó por cambios de integrantes y de nombre adicionales, pero en el verano de 1965, se comenzó a usar el nombre de Pink Floyd, un homenaje a dos músicos de blues de Estados Unidos, Pink Anderson y Floyd Council. Más tarde, ese año, entraron en un estudio por primera vez. Grabaron algunas versiones de los Beatles junto con tres canciones de Barrett: Double
O Bo, Butterfly y el mencionado Lucy Leave. En esa época, al parecer, se sitúan sus primeros contactos con el LSD.
En 1966, encontraron un manager y pasaron a ser una banda a tiempo completo. En 1967 la banda grabó su álbum de debut, el mítico The Piper at the Gates of Dawn. Ahí Barrett vuelve a lucirse con Astronomy Domine, Matilda Mother y el genial The Gnome.
A mediados de ese año, el comportamiento de Barrett se hizo más inusual, y muchos lo atribuyeron a un brote psicótico inducido por el LSD. En un concierto comenzó a desafinar lentamente su guitarra en el escenario; en otro, no tocó un solo acorde en todo el espectáculo. Se explica que, solo en el camerino, nervioso porque no podía peinarse, machacó unas pastillas de Mandrax, las disolvió en una jarra y se lo arrojó por encima. El efecto bajo las intensas luces hizo que le salieran burbujas en la cabeza. Parecía que se le estaba disolviendo el cerebro. En apariciones en televisión, dio respuestas de una sola palabra a las preguntas de los entrevistadores o simplemente les perforó con una mirada penetrante y permaneció mudo.
Hay que imaginarse lo que fue el Summer of Love londinense en 1967. El día era una orgía completa aderezada con marihuana, LSD y sexo desenfrenado. El hippismo recién llegado a la capital británica estaba dispuesto a romper la barrera del sonido. Iban a quemar sus velas como si el mundo se estuviera acabando. Y muchos pagaron un precio muy alto en medio de semejante desenfreno. Algunos podrían decir "que me quiten lo bailao". Yo todavía no lo tengo claro.
Durante su gira de 1967 con Jimi Hendrix , la banda tuvo que traer un guitarrista sustituto cuando Barrett no se presentaba. Hacia final de año, se contrató a David Gilmour como segundo guitarrista para cubrir sus ausencias. El 6 de abril de 1968, Pink Floyd anunció que Barrett ya no era un miembro de la banda. En los años 70's, alcanzaron los puestos más altos de la listas y se hicieron varios homenajes a Barrett, como Shine on You Crazy Diamond, o el explícito Wish You Were Here. Cuentan la anécdota de que un día, en el estudio, se presentó un tío gordo y calvo que nadie sabía quien era. Poco después de que se marchara supieron que se trataba de su antiguo compañero.
El Cabeza de Chorlito se Ríe...
Después de salir de Pink Floyd, Barrett lanzó dos álbumes, The Madcap Laughs y Barrett, donde su talento vuelve a salir a la superficie con dos temazos impresionantes: Octopus y Baby Lemonade. Pese a ello, Syd sólo realizó un concierto entre 1968 y 1972.
Desde hacía años permanecía recluido por largas temporadas en la casa de su madre en Cambridge. En 1978, se fue a vivir con ella de forma definitiva y se dedicó a pintar y a trabajar en su jardín. Su madre se convirtió en un celoso guardián y no dejaba que nadie se acercara a él. Lejos del fulgor de los focos, Barrett se molestaba cuando los paparazzi merodeaban la casa. No tenía ningún interés en hablar con ninguna persona que no fuera de su círculo familiar más cercano, especialmente con su hermana Rosemary.
A pesar de que fue hospitalizado brevemente, nunca le fue diagnosticada oficialmente ninguna enfermedad mental.
En 1996, Barrett fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll como miembro fundador de Pink Floyd, pero no asistió a la ceremonia.
Barrett murió de cáncer de páncreas el 7 de julio de 2006 a la edad de 60 años, en Cambridge, Inglaterra.
Esta fue una de sus última apariciones antes de morir:
Facebook es un magnífico invento que en febrero de 2012 comenzó a cotizar en Bolsa. Como todos sabemos, es una "red social" totalmente gratuita que permite a sus usuarios estar en contacto permanente con sus "amigos". El valor de esta empresa se sitúa entre los 75.000 y los 100.000 millones de dólares. La pregunta es… ¿Cómo es que un servicio tan colosal, que presenta constantes innovaciones y aplicaciones varias, que debe tener un coste de mantenimiento muy elevado y que no obtiene ingresos directos por el registro de los usuarios, tiene tantas novias que desean participar en el negocio? ¿Si es GRATIS, dónde está el beneficio? Pues en algún sitio debe estar, ya que Morgan Stanley, JPMorgan Chase & Co, Goldman Sachs, Bank of America, Merrill Lynch y Barclays Capital se apresuraron en su día a presentar su candidatura como 'colocador' del producto en bolsa.
Como dijo Voltaire, “si ves a un banquero suizo saltar por una ventana, salta tú detrás. Seguro que hay algo que ganar”.
Pues esto es lo mismo.
Visto lo visto, cabe preguntarse dónde está el negocio de Facebook. ¿Es por su condición de plataforma publicitaria? ¿Es por que hace aumentar las ventas de los anunciantes…? Es evidente que no. Facebook vale tanto dinero porque facilita información las 24 horas del día para el enfoque de nuevos productos y disecciona el mercado con precisión, al disponer de perfiles muy definidos. El propio usuario se encarga de facilitarles una información preciosa, con los enlaces que cuelga, los clicks que realiza, las fotos que sube, y sus "me gusta". Sus comentarios también son procesados para que complejos softwares analicen mediante algorritmos palabras clave y referencias diversas. Hasta aquí, parece que Facebook extiende los "grupos de discusión" clásicos de las agencias de publicidad hasta la privacidad de cada casa, de cada movil, de cada conciencia. Sería hasta cierto punto un intercambio 'honorable' si se tratara sólo de información destinada a perfilar productos a cambio de un servicio gratuito.
Zuckerberg: unbuenchico, normal, comousted y comoyo...
Pero me temo que la cosa va más allá.... Facebook tiene como finalidad el espionaje hasta la histeria. Es muy probable que con tan magnífico invento se haya hecho realidad "el control tecnocrático y total" que el halcón del Pentágono Zbigniew Brzezinski relataba allá por 1970 en su libro "Entre dos eras". Las peores pesadillas de George Orwell y Aldous Huxley se pueden haber trasladado al 'simpático' espacio donde comentas las tonterías del fútbol con tus "amigos".
Hay varios hechos que llevan a sospechar que la "red social" es, poco menos, una red de pesca. Los pececitos quedan atrapados en un divertido juego donde se pueden exhibir socialmente de manera virtual, creando su propio 'perfil' con nombre y apellidos, (una ficha policial voluntaria), lo que conlleva un caudal considerable de información, un barómetro permanente sobre el estado puntual de los sentimientos y pensamientos de las masas. Una definición tan precisa del "mercado" es muy útil para pergeñar estrategias para el control político de la sociedad. El "mercado" incluye como "producto" las preferencias electorales de cada ciudadano, de modo que las opciones políticas que se presentan a las elecciones se nutren asimismo de cuidadísimas operaciones de marketing donde los espontáneos "grupos de discusión" de Facebook facilitan datos muy valiosos. La información de perfil del usuario y toda su actividad en la "red social" sirven incluso para prefabricar 'tendencias ideológicas' artificiales, con las que no es difícil crear de la nada falsas "revoluciones" como las de la Primavera Árabe o el 15-M. El producto puede ser "de izquierdas", "de derechas", "alternativo", e incluso "radikal". Gracias a todo lo que "me gusta" Facebook acaba facilitando la labor de quienes sueñan con convertir a la humanidad en reses marcadas con su correspondiente chip.
En tiempos más recientes, la corporación norteamericana ha adquirido también Whatsapps, en un intento de monopolizar de forma absoluta un gran segmento del mercado de la "red social". Las vinculaciones de todas estas mafias de Silicon Valley con las agencias de seguridad norteamericanas, el Pentágono y el Departamento de Estado están expuestas de forma diáfana en este artículo de la magnífica web argentina Derecho a Leer.
No deja de resultar paradójico que una pesadilla que Orwell ubicó en la Rusia estalinista haya acabado siendo la única realidad del Régimen capitalista.
A los que tengáis cuenta en esas "redes sociales" os recomendamos cancelarlas de inmediato. [Si os dejan claro...]
McCartney sale de Abbey Road a las 3.45 y entre las 4 y las 5 de la mañana sufre un aparatoso accidente. Al lugar de los hechos acuden un coche de bomberos, una ambulancia, agentes de la policía metropolitana, un inspector de Scotland Yard y un forense. Pero el cadáver, según todas las versiones, estaba decapitado y carbonizado. ¿Cómo lo reconocen…? Según la leyenda, el coche “explotó”. Bueno, vamos a suponer que queda algo. Se identifica el modelo y la matrícula. Y de ahí deducen que se trata del beatle Paul McCartney. El inspector llama a Scotland Yard para que localicen a Brian Epstein o a cualquier miembro de la banda… (De momento ya se han enterado de la tragedia 5 bomberos, 2 médicos, 1 enfermera, 4 policías, 1 miembro de Scotland Yard, 1 forense, 1 telefonista y 2 barrenderos… en total 17 personas!!! ) Lennon y los demás ya hace rato que están roncando, pues al abandonar McCartney los estudios precipitadamente, la sesión de grabación ha finalizado. Las cinco de la mañana es una hora prudente para irse a dormir, incluso para un jipi inglés.
Lennon se fue a dormir con la sola compañía de un radiocasete. Hay pruebas de ello.
Sobre las seis menos cuarto, la policía saca a Epstein de la cama. Mientras tanto, varios periodistas merodean por el lugar con el hocico afilado. Brian, que es amigo del agente Maxwell del MI5 [sic], consigue en menos de 35 minutos y 40 segundos, que los servicios de inteligencia retengan a todos los testigos, que al amanecer ya suman unos 20. Les soborna allí mismo y todos hacen un juramento solemne de no hablar del asunto en su vida. Ni en sueños, vamos.
Entretanto, Epstein llama a Lennon para comunicarle la noticia. Los tres miembros de la banda se reúnen con él sobre las 10 de la mañana. Es de suponer que hay un velatorio, y que avisan a la familia del bajista. La lista de quienes conocen los hechos ya supera las 50 personas a las 12 del mediodía. Pero aún así, juran no decir nada de nada en al menos 50 años. La muerte de un músico pop es como un asunto de Estado "importantísimo". Eso es claro.
A las dos de la tarde se comen un sandwich. A eso de las 4 Lennon y el resto se echan una siesta. Están abatidos por el dolor. Pero Lennon se levanta a eso de las 5, se toma un té, se ducha, y se pone guapo. A las 8 de la tarde ha quedado para ir a ver los cuadros de una japonesa muy rara. O sea: se va de marcha y además se liga a la japonesa. Es lo que se llama, se muere mi mejor amigo, pero yo tengo otras cosas que hacer. Es una historia real como la vida misma.
Lennon siempre le leía el Hola para que se durmiera...
Cincuenta años después sigue sin haber nadie que pueda dar fe de lo sucedido, ni nadie con tentaciones de sacarse unos cuartos vendiéndole la exclusiva a The Sun. Ninguna fotografía, ni restos del cadáver en la morgue, tampoco restos del coche, ni informe forense, autopsia, ni parte de intervención de los bomberos, ni atestado de la policía, ni testimonios de vecinos, testigos presenciales, etc. Nada. Ni siquiera la telefonista se lo comentó a su cuñada. Tiene toda la lógica del mundo.
En consecuencia. ¿Hay alguna prueba sólida de que McCartney murió el 9 de noviembre de 1966 en un accidente de coche? La respuesta es NO!
Es por eso que los conspiranoicos que se dedican a este tema tienen que entretenerse con chismes como que Silvio Rodríguez no le envió una copia de su disco de 1992 a Paul McCartney porque pensaba que estaba muerto o ponerse a comparar el timbre de voz de las remasterizaciones.
A falta de pruebas tangibles, las tonterías siempre son una buena alternativa.
Transglobal Underground [TGU] es un colectivo de música de Londres que vio la luz a mediados de los 90's. Se especializaron en lo que se vino en llamar fusión, mestizaje, batiburrillo étnico, etc, etc, pero consiguieron un producto ciertamente brillante. Los sonidos occidentales, asiáticos y africanos se mezclan con el rock, el hiphop, la electrónica, el surf, el reage y todo lo que queráis.
TGU ha contado entre sus filas con un sinfín de integrantes, pero el núcleo duro lo forman Tim Whelan [teclados, guitarra, flauta, melódica, sintetizadores, voz) y Hamilton Lee (percusión, batería, teclados, sintetizadores) La cantante belga Natasha Atlas les acompañó hasta 1996, encumbrando con su voz la excelente música de este combo británico. Con ella sacaron el que quizás es su mejor trabajo discográfico, que lleva por título Psychic Karaoke.
Si querían alcanzar la cima del exotismo lo consiguieron al 100%. Es una auténtica joya:
El documental Los últimos días de Lehman Brothers [2010] es una minipelícula que narra los hechos acaecidos tras la quiebra de esa entidad. Fue el inicio de la actual crisis, en absoluto un episodio de carestía más, como en los años 70's, sino de una crisis sistémica de final imprevisible.
En septiembre de 2008 hubo una reunión de los principales bancos de Wall Street para decidir el destino de Lehman Brothers. Las acciones del banco habían caído un 74% y sus problemas afectaban a todo el sistema bancario, con riesgo para el resto de entidades. Entre los asistentes estaban el Secretario del Tesoro, Hank Paulson, el representante de la Reserva Federal, Timothy Geithner y los presidentes de JP Morgan, Goldman Sachs, Citygroup, etc, etc.
Después de este desastre bancario, la palabra 'recuperación' desapareció del diccionario. La economía occidental sufrió un duro revés del que jamás se recuperará. Todo el modelo económico surgido de la II Guerra Mundial [o quizás de las cadenas de montaje de Henry Ford] está acabado. Unas palabras, atribuidas a Paulson en el film, resultan proféticas:
“Occidente está acabado. Y lo hemos fastidiado nosotros. No sólo tú y yo, todos nosotros. ¿Quieres verlo como un juego? Este es el juego. ¿Quieres que tus biznietos hablen chino? El dólar desaparecerá. Le pasó a Roma, luego a Europa y ahora nos toca a nosotros. Todo esto de los coches, estéreos y hula-hops, todo eso se ha acabado. Lo hemos consumido todo. Y al final de este juego hemos llegado a… no sé… ¿adónde hemos llegado? ¡Ah, sí, ya sé! Hemos llegado a este fin de semana, en el que quizás se nos ocurra algo para que podamos aguantar un poquito más".
En 1990 Sinéad O'Connor sacaba al mercado su segundo álbum de estudio, I do not want what I haven't got. Era un disco dominado por Nothing compares 2 U, una canción de Prince que elevó la carrera de la cantante irlandesa a la estratosfera. Como siempre, el disco contenía temas muchísimo mejores.
La primera vez que escuche este intenso I am Stretched on your Grave supe que la música pop, en manos de un artista con alma, puede superar su fútil status de producto de entretenimiento. Era una cosa tan simple como una patata cruda. Un ritmo hiphop repetitivo. Una sola nota de bajo. Tono monocorde, monocromático, obsesivo. Era una letanía tortuosa interpretada con mucho duende, una explosión de folk irlandés con un cierre de violín frenético. Era el arte de la simplicidad al servicio de la grandiosidad. Sinéad, a capella, conseguía ponerte la piel de gallina. Sólo una persona con una espiritualidad gigantesca es capaz de hacer algo así.
El tema es una traducción de un poema irlandés anónimo del siglo XVII titulado Táim sínte ar do thuama y está basado en el Himno # 47 de la Santísima Trinidad.
Sinéad era una chica de ojos enormes y aire angelical. Los ojos grandes, según un dicho mongol, son síntoma de ver demasiado. Más de lo que conviene. Sinéad era un ángel que se convirtió en demonio. En 1992 arruinó su carrera en una aparición en un show de la NBC, en el que hizo trizas una foto de Juan Pablo II.
A pesar de que con posterioridad lanzó temas de mucha calidad, como You Made Me The Theft Of Your Heart, había quedado relegada a un mercado secundario. Mediáticamente hablando no está bien eso de meterse con los negocios turbios de la Mafia.
Actualmente, al parecer padece un trastorno bipolar. Una noticia de 2012 indica que tuvo que suspender una gira debido a ello.
¿A nadie se le ha ocurrido que con un poco de imaginación se podrían sintetizar varios deportes en uno y así evitar tediosas reiteraciones del mismo planteamiento?
Por ejemplo: todas las competiciones basadas en golpear una pelota con un palo se podrían resumir en una sola. Hay demasiados deportes basados en la premisa de meter una pelota en un sitio ayudándose de un palo:
-El Polo (o sea, Hockey sobre caballo)
-El Polo -variante hindú (o sea, Hockey sobre elefante)
-El Polo -variante australiana (o sea, Hockey sobre avestruz)
-El Hockey sobre Patines
-El Hockey sobre Hielo.
-El Hockey sobre hierba. -El Hockey fumando hierba.
-El golf.
-El béisbol.
-El Cricket.
-El Crocket.
Es obvio que se debería hacer un esfuerzo para que tantos y tan tediosos deportes fueran unificados en uno solo y así ahorrar horas de TV dedicadas a subnormalidades. Y sobre todo, sueldos de directivos de federaciones deportivas a cargo del erario público. La cuestión se presentaría tal cual:
Los Hockeys sobre Patines y Hielo quedan fusionados en base a patinar sobre ruedas, pero encima del hielo. Para equipararlos al cricket y al croket, el palo debe tener unas características híbridas entre stick, mazo y bate. Mientras la pelota permanece en el aire, un caballo, un elefante y un avestruz van dando vueltas a la pista, en una carrera que se anota en el cómputo de los equipos, con lo que se consigue una equiparación con el béisbol. Queda solucionar el problema del Hockey sobre hierba, pero siempre queda la posibilidad de que se la fumen.
Como quiera que la ingeniería genética avanza que es un contento, se puede crear un híbrido entre elefante, caballo y avestruz, totalmente adaptado a superficies congeladas, sobre el que van montados los practicantes de este nuevo deporte, calzados con sus patines de ruedas y fumando marihuana. O también un caballo-avestruz-elefante calzado con patines de ruedas sobre hielo. ¿El objetivo? Sencillo, my friends: lanzar con su stick-bate-mazo un swing hasta un agujero rodeado de hierba (de la de césped, claro) con un banderín.
He aquí como se resumen diez deportes en uno, como se evita el gasto público en gilipolleces y, muy especialmente, como se ahorran horas de TV y anuncios basura.
Esto puede servir de ejemplo para otros muchos casos de deportes repetidos. Tal es el caso de la tediosa monotonía atlética del lanzamiento de pesa, disco, jabalina, martillo y boomerang. ¿Por qué no crear una síntesis de todo ello que se llmaría "Lanzamiento de la Cosa Esa"?
The Satelliters es la única banda que actualmente mantiene viva la llama del rock de garaje en su expresión más clásica. Se fundaron en Hamburgo [Alemania] hacia 1994 y según su página de Facebook está formada actualmente por Steve [voces, órgano, pandereta], Alex [Batería], Thomas [Bajo, voces] y Zahni [guitarra, voces] Esa es toda la información que se tiene sobre los músicos.
Este pasado verano de 2014 sacaron un nuevo álbum, con una espectacular portada, como siempre. Lleva por título More of the Satelliters, editado por Dionysus Records. Es un disco donde predominan los temas originales, con sólo tres versiones. [Oir Lista de reproducción en Youtube] De buenas a primeras no parece el mejor trabajo de la banda. Sin embargo, hacia el final suenan un par de temas donde exploran un espacio psicodélico poco habitual en ellos, más introspectivo. Me estoy refieriendo a I'm Up To Find y Part Time Passions, quizás los dos mejores cortes del álbum.
Después de muchos años siguiendo el rastro de este enigmático grupo creo que su mejor trabajo fue What's up with Timothy Dee [1999], una contundente descarga de garage-punk que se puede escuchar completa en Youtube. A destacar también su puesta en escena, con un sonido rocoso y gran derroche de efectos de luz. Es como viajar con la máquina del tiempo a 1966...