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20141221

The Church

Antenna by Church on Grooveshark

...O DE COMO ACABÉ VISITANDO ASIDUAMENTE LA IGLESIA.

Las bandas de los 60's y 70's suelen tener un sitio en el altar de este blog, mientras se tiende a menospreciar e ignorar a los grupos de los 80's y posteriores. Hoy quiero hablaros de un grupo (un fabuloso grupo, de hecho) de los 80's del que me enorgullezco de ser fan desde hace muchísimo tiempo. Hace unos 5 años pude conocer el resto de su discografía y es sencillamente fantástica.

Se trata de The Church una banda australiana que con el tiempo ha acabado convirtiéndose para mi en lo mismo que los Kinks, los Beatles y los Byrds... Y cuando menciono a los Byrds no lo hago en vano, puesto que The Church bebieron intensamente de la ubre de la magnífica banda Californiana de los 60's.


Los conocí accidentalmente en 1983, con un fabuloso tema llamado Electric Lash. En aquella época estaba de tecno-pop y Spandau Ballet hasta el gorro y buscaba emociones nuevas. Grupo de paisajes sonoros y guitarras omnipresentes, The Church habían deglutido muchas de las influencias de los 60's para presentarlas con un sello personal. Su música tenía mucho de la neopsicodelia que estaba a punto de invadir el planeta de la mano de Rain Parade, REM y otras muchas bandas.

Su música es psicodelia en estado puro. Búsca la espiritualidad, el trance, la más envolvente de las magias. Eso me quedó claro cuando escuché Seance, un fabuloso álbum que muestra unos años 80's diferentes a los de Tino Casal o los Thomson Twins, afortunadamente. Con estupendas canciones como Dropping Names, Electric Lash, Electric, intensas decargas como It does'nt change Is this where you live? o psicóticos desvanes de desvaríos psicodélicos como Travel by through quedaba claro que aquella banda australiana iba a más.

Pasaron unos años en los que les perdí la pista hasta que un día ¡ZAS! (1988) The Church invadieron el planeta con Under the milky way, sobradamente conocido, por más. Curiosamente, a pesar de ser el tema que les dio mayor fama, no es su mejor tema, ni de lejos. El álbum se llama Starfish y contiene Antenna, quizás uno de los mejores temas de la década de los 80's.  Desde hace unos años este grupo australiano y ha pasado a ser para mi una banda de referencia. No son tan efectistas como U2, grupo de la misma quinta, pero en cuanto les conoces un poco aprendes a respetarlos.

20131103

Derribos Arias

Año 1983. La antigua sala Zeleste de la calle Argentería se preparaba para recibir a la banda más puntera de la Movida: Derribos Arias. Toda la vanguardia nihilista del afterpunk estaba allí. No cabía un alfiler. Y no había para menos porque en aquella época la música pop local superaba con creces muchos productos procedentes del mercado anglosajón. A priori, cada banda española era una copia de una banda anglosajona de éxito. Por ejemplo, Derribos Arias eran el clon español de Joy Division. Pero... vaya usted a comparar a Joy Division con Derribos Arias. ¡¡Por favor!! ¡¡un poco de seriedad!! Derribos Arias eran la más original, vanguardista, cochambrosa y estrafalaria banda de rock que haya existido jamás. Líderes del irreverente movimiento de las Hornadas Irritantes, junto con Siniestro Total y Los Nikis,  eran la apuesta más decidida contra la nefasta influencia de los babosos. 

Con un sonido áspero y latoso, Derribos ofrecían una cacofónica mescolanza de punk, electrónica, chapuza y psicodelia que trepanaba el tímpano sin misericordia. No obstante, sus temas no estaban exentos de lirismo y melodía en muchos pasajes. Eso sin contar el corrosivo y absurdo humor de sus letras... 
Estábamos ante uno de los fenómenos más pintorescos de la historia del rock. Su disco En la guía, en el listín [1983] es una joya llena de temas de una originalidad inédita. El grupo estaba liderado por Ignacio María Gasca Ajuria, más conocido como Poch. Nacido en San Sebastián en 1956, se trasladó a Madrid, donde formó parte de grupos de pop intrascendente como Los Ejecutivos Agresivos. Hoy está calificado como un personaje extravagante, estrafalario, inclasificable y excesivo. En una entrevista con Angel Casas en TV se presentó con la patilla de las gafas enganchada con celo. Sus excesos con anfetaminas, barbitúricos, hipnóticos y sedantes eran un rumor extendido entre los círculos de la movida de la época. Poch murió en 1998 del mal de Huntington, una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que altera la cognición y la movilidad. Antes, protagonizó un lamentable suceso en un acto de homenaje que más valdría olvidar. Prácticamente, murió a la misma edad que Elvis. 

Pese a la tragedia, este hombre dejó en la memoria de los vivos temazos como Brianquias bajo el agua, A Fluor, Tupés en crecimiento, Disco Pocho, Misiles hacia Cuba, Aprenda alemán en siete días y un sinfín de paridas que a mi me parecían [y me parecen] muy graciosas. De hecho, Derribos Arias son autores del más original tema de garaje de todos los tiempos. Su inquietante título es Crematorio. Es una particular descripción de los hornos de los campos de concentración nazis. Hoy en día se hubieran llevado un montón de hostias por hacer una letra semejante. Suerte tenían que el texto, musitado y regurgitado por Poch, es prácticamente ininteligible... 

 


20130809

¡Oh, qué raro soy!

La banda gallega Siniestro Total tuvieron unos orígenes tan cutres como los míos. Empezaron haciendo música enchufando una imitación Gibson Les Paul de color negro al ampli de un tocadiscos. Tenían también mucha afición por Disco-Express, fanzine decano de la prensa musical en España. Patéticamente, intentaron imitar a los monstruos del rock sinfónico sin otro resultado que un ruido infernal. La única alternativa viable era hacer punk. Es una historia que me suena.

Siniestro son como una especie de retrato robot generacional. En 1981 grabé de la radio una maqueta de Hoy voy a asesinarte y me convertí en fan. Sus temas de referencia son tantos que voy a pasar de enumerarlos porque no quiero convertir esto en las páginas amarillas.
En cuanto al que ha escrito la historia de Siniestro en Wikipedia, un par de cosas. Julián Hernandez no echó a Germán Copinni del grupo por "envidia". En absoluto: le hizo un favor a la humanidad. Y es que la historia suele dar grandes lecciones. El grupo sobrevivió a la perfección a la marcha de aquel pijito que iba de punk. El exceso de teatro era tal que hasta daba asco. La banda creó grandes álbumes tras su marcha. Copinni sólo fue capaz de formar un grupo mediocre junto a Teo Carralda, que pasó a la historia bien pronto. Ayatolah Nº 9 es un particular homenaje que le dedican con el que me estuve riendo más de media hora. En cuanto a Carralda es el creador de Cómplices, un grupo de pop intrascendente a quienes profeso un odio feroz.

En 1983 estos gallegos sacaron al mercado Menos mal que nos queda Portugal, álbum que se sitúa en lo más alto de los charts cutres de este blog. Por supuesto, he dedicado un peterclip a Oh, qué raro soy, uno de los mejores temas del disco. Lo váis a gosar:

20090730

Proyecto Brainstorm

"Proyecto Brainstorm" (1983) no es quizás la mejor película que se haya hecho en la historia del cine, pero tiene elementos que la hacen interesante. A veces no importa tanto que los actores sean más buenos o malos, que los efectos especiales sean más o menos chulis o que la peli haya ganado la Costra de Bronce del festival de Shangai. A veces también son valorables la originalidad en la temática y el guión. En cuanto comienzan a haber incongruencias en el relato, sentimentalismo barato o cosas que son previsibles, los relatos pierden bastante interés.

Esta película narra el complejo proceso de investigación para crear lo que llamaríamos un "walkman sensorial". Un tipo registra sus sensaciones mientras está volando en ala delta, montando a caballo (o a caballa), en una especie de cinta de casete y después viene otro, se coloca unos electrodos en la cabeza y 'vive' esas experiencias sentado cómodamente en el sofá. Señores científicos, a ver: inventen algo así, rápido y sin anuncios.
Hasta aquí todo perfecto. La única víctima de este juego virtual es un tío al que se le encasquilla la cinta en el momento del orgasmo y se pasa dos días convulsionándose de gusto. Lo malo es que, entretanto, la científica que lleva las riendas del proyecto la espicha de un infarto por empalmar los winstons uno detrás de otro. Y claro, no se le ocurre otra idea que grabar su propia muerte. Y ahí comienza el drama, pues su compañero de reparto, Christopher Walken, se obsesiona con la idea de 'videar' la cinta para saber como es la muerte. Ni que decir tiene que está a punto de morirse. Tal como lo plasma el film, el espichamiento les queda de muerte (nunca mejor dicho), con gran despliegue de efectos psicodélicos en plan caleidoscópico.

Pero el morbo no acaba aquí. Natalie Wood, esposa de Walken en la peli, murió durante el rodaje ahogada en el mar, en una rocambolesca historia que aún no ha sido aclarada. No deja de ser paradójico en una película que giraba en torno al hecho de 'vivir la muerte'. Se intentaron hacer tomas repetidas y, en algunas escenas, fue sustituida por su hermana Lana Wood.

La información que proporciona Internet es penosa. En muchos casos no hay una sola página que coincida mínimamente en los detalles. Había por en medio un trío amoroso en el que estaba implicado el propio Walken y el extraño marido de la actriz, Robert Wagner. Pero lo que más sorprende es la historia de una vidente que, años antes, trató de advertirle que tuviera mucho cuidado con el agua. Según unas páginas, era una pitonisa. Según otras era gitana. Y las últimas decían que era china. ¿En qué quedamos? Bien, dejémoslo en que era un pitonisa china de etnia gitana.