The Mascots fue un grupo bastante exitoso en los 60's, con una veintena de singles y dos LPs entre 1964 y 1968. Llegaron al Top Ten de Suecia con cinco de sus 45 rpm. Aunque escribieron gran parte de su propio material, la mayor parte de su producción imitaba en extremo el estilo de la invasión británica.
Como la práctica totalidad de los grupos suecos de la época eran completamente desconocidos en el mundo angloparlante. Sin embargo, hicieron temas muy agradables en estilo Merseybeat, como el ultra-pegadizo Words enough to tell you, una auténtica joya del género. Llegó al número 6 de las listas en Suecia en 1965 y fue incluido en la mejor y más ampliamente distribuida compilación de rock de los años 60's de pop sueco, Searchin 'for Shakes. [Bio completa AQUÍ] Más música de esta banda [The Mascots - Ellpee [1966 - Full Album]]
No obstante cabe destacar que The Mascots compusieron una canción pop perfecta:
Esta es una exquisita canción pop de hace justo 50 años. A mediados de los 60's los Estados Unidos de América se vieron invadidos por una avalancha de sonidos provenientes de las Islas Británicas que se vino en conocer, justamente, como british invasion. En USA había una cantera suficientemente buena de rock de garaje en aquella época, pero el pop exquisito y perfeccionista de los grupos británicos arrolló. Muchos grupos americanos comenzaron a imitar el estilo de las banda británicas, entre otras, los Zombies. Las elegantes formas de la banda de Rod Argent ya han sido elogiadas en repetidas ocasiones en este blog.
Uno de los ejemplos es Phil & The Frantics, un grupo de Phoenix que no dudó un momento en adoptar el estilo Zombies en algunas de sus composiciones. Tanto es así que en 1966 lanzaron I must run un temazo caracterizado por el sincopado ritmo de batería y los melancólicos juegos de voces que desembocan en un climax sencillamente precioso. El ansia por imitar a los Zombies es tal que el tema es calcado al I must move de la banda británica. Según dicen, Chris White y Rod Argent, de los Zombies, podían haber denunciado a la banda americana por plagio, pero no lo hicieron. A decir verdad, los dos temas son prácticamente calcados, incluso hasta en el título. La única diferencia radica en la forma en que Phil & The Franctis desarrollan el estribillo. La copia es de escándalo, pero curiosamente acaba dando mejor resultado que la original.
Algunas canciones de hace 50 años [1966] te conquistan poco a poco. La etiqueta '1966' es recurrente en este blog y no es por casualidad. En ese año, el capitalismo keynesiano llegaba a su cenit, antes de caer en barrena hacia el precipicio.
Después de 1966, nada sería igual.
El lirismo de ese año mágico se expresa en cientos de canciones, como es el caso que hoy nos ocupa. Sus autoras, un grupo de chicas de Niles, en el estado de Michigan, eligieron el nombre The Luv'd Ones para su banda. Estéticamente, si miráis en imágenes Google, podréis comprobar la cantidad de grupos de chicas rockeras que posteriormente imitaron su look.
El grupo estaba compuesto por las hermanas Charlotte Vinnedge [voz, guitarra solista] y Christine Vinnedge [bajo], acompañadas de Mary Gallagher [guitarra rítmica] y Faith Orem [batería] En 1966 alumbraron Truth Gonna Stand., un álbum muy soft, lleno de talento, con el sabor inconfundible de la época. El segundo corte del disco [Up down Sue] es una obra reseñable por su sentimentalidad y variaciones. Después de unas cuatro audiciones te engancha.
La banda se separó en 1969, pero ahí no acabó la historia de las hermanas Vinnedge. En 1971, Char, en estrecha alianza con el bajista de Jimmy Hendrix, Billy Cox, lanzó al mercado Nitro Function, un álbum donde ella muestra sus habilidades como lead guitar.
Char Vinnedge
El grado de mixtificación de estas bandas de los 60's alcanza la inmortalidad. En 1997 [31 años después de su debut], las hermanas Vinnedge firmaron un contrato de cinco años con Sundazed Records. A ver que monger de la actualidad podrá decir lo mismo dentro de 30 años. En 1999, las renacidas Luv'd Ones lanzaron todos sus registros individuales y una gran colección de sus demos. Al mismo tiempo, publicaron un EP de cuatro canciones con temas de su banda anterior, The Tremolons. El proyecto se inició en 1997, pero Char Vinnedge murió de un ataque al corazón en diciembre de ese mismo año. En 2005, tras el acuerdo con Sundazed Records, Rhino Records firmó una reedición del sencillo Up down Sue, y lo distribuyó en cuatro CD 's recopilatorios.
Como dato tenebroso, reseñar que ambas hermanas murieron a la misma edad. Char Vinnedge [nacida en 1943] murió en 1997. 54 años. Su hermana Chris Vinnedge [nacida en 1950] murió en 2004. 54 años. En todo caso, dejaron su huella en la historia de este planeta:
Es el mejor tema sixties que he escuchado en las últimas semanas. El amigo Krom se encargó de linkarlo en los comentarios de un post anterior. La sobredosis de felicidad va en paralelo a los tiempos en los que fue escrita. Las fuentes en internet derrapan a la hora de datar el origen de esta canción. Unos la ubican en 1965, otros creen que fue escrita en 1966 y los datos oficiales destacan su publicación en 1967.
Mi instinto musical de época me dice que, sonoramente hablando, este tema [psicodelia garajística de primer orden] debe ser de finales de 1966 o principios de 1967. Como ya hemos dicho más de una vez, hace 50 años se hacía una música que ni Lady Guarra ni Guarrona podrían soñar.
Para mi mayor sorpresa, esta obra de arte está interpretada por un grupo de chicas de Ohio. Las "músicas" que formaron parte de "Las Agridulces" fueron Judi Rodgers (voces, guitarra), Louie Dula (batería), Rosi Hollo (guitarra rítmica, voces), Chris (bajo, 1966-67), Penny Cash (bajo, 1967, 1969), Marilyn Rodgers Green (teclados, 1969), Marcia Bayles (batería, 1969) Pero una vez más, como era muy típico en la época, detrás de esta maravilla se encontraban dos compositores profesionales: James Testa y Don White.
Actualmente, esta "antiguedad" vende su single original por US $310.00. Un precio que conforme vayan avanzando los degradados tiempos actuales irá subiendo día a día. La felicidad que supuran esas armonías angelicales de los años 60's no tiene precio.
Volvemos al paraíso texano de los años 60's. Magnífico tema con un ligero toque psicodélico a cargo de Larry & The Blue Notes. El grupo se fundó en octubre de 1962 tras ser contratados para una fiesta de Halloween en Hurst, un suburbio de Fort Worth. Los integrantes de la banda apenas contaban 13-14 años de edad. Básicamente estaba liderada por el vocallista Larry Roquemore y el lead guitar Larry Slater. No serían más que una anécdota en los miles de registros editados en el mundo a lo largo de décadas de no ser por su inclusión en recopilaciones como Back from the grave, que cobraron cierta popularidad en la década de los 00's.
En 1965 compusieron esta estupenda canción, en un ambiente de descarado optimismo. Era justo el momento en que las macrobandas británicas estaban desembarcando en Norteamérica. En principio su título iba a ser The night of the sadist, pero según indica esta página, la palabra sádico no pasaba los filtros de censura de las emisoras de radio locales. La letra al parecer está dedicada a un predecesor del protagonista de La matanza de Texas, Leather Face, un enfermo mental que atacaba con un gancho a los paseantes de Lover's Lane, un parque de la ciudad. En todo caso, la canción rebosa espontaneidad y frescura. Es como una invasión de burbujas efervescentes sobre un mar de luz y fiesta. Otro tema interesante de esta banda es In and Out, garaje puro con brutales cortes de armónica. .
Esto es un bombazo. Prototipo de música garaje, 60's Punk y toda la madanga. Ritmo carnal made in Diddley hasta la médula. Aparece en recopilaciones como Sixties Rebellion, The Auditorium, Back from the Grave, etc. No sé de qué lo íbamos a conocer, si no.
Adrian Lloyd era de Inglaterra, pero se trasladó a Los Ángeles. Luego se unió a un grupo de surf instrumental llamado The Rumblers, antes de formar su propia banda, Adrian & The Sunsets. Este es todo el curriculum de este músico silvestre. Esta canción supera incluso el salvajismo del heavy y el punk, a pesar de la cara de buen chico de la portada y la fecha de edición del disco, 1965. Según informan, las copias originales del sello Charger están agotadas. El año que viene cumplen 50 años, así que los que posean una tendrán lo que se llama "una antiguedad".
Una "antiguedad" que le pega un repaso bestial a toda la mierda de música actual.
New Colony Six fue una banda de Chicago formada en 1965. Practicaban bubblegum, es decir, pop-chiclé, azucarado hasta la saturación. Si Sugar Sugar de The Archies conceptualiza el pop inflado de sacarina, New Colony Six superan los niveles de glucosa hasta la exageración. Sus canciones son un coma diabético de atmósfera almibarada. Son empalagosas, cursis y babosas. Pero al final esa dulzura te atrapa. Es pop de arquitectura perfecta. Es como un pastelito: está fabricado para saciar el paladar y crear una sensación de extremado placer.
Lógicamente, este grupo se anotó unos cuantos éxitos en sus 5-6 años de existencia. El primero llegó el 4 de febrero 1966 con I confess. Casi de inmediato, sacaron al mercado Breakthrough, álbum que contiene el para mí maravilloso I and You. En 1966 la banda estaba formada por Ray Graffia (vocalista), Chick James (batería), Pat McBride (armónica), Ronnie Rice (voz, teclados, guitarra), Wally Kemp (bajo), y Gerry Van Kollenburg (guitarra)
El sonido del grupo se caracteriza por el protagonismo de los teclados, una guitarra con volumen y reverberación a tope y unos exquisitos juegos de voces. Aparte de la inyección de edulcorantes ya mencionada. En plena british invasion, no sólo se calificaron a si mismos como "nuevos colonos" sino que adoptaron en escena [al igual que Paul Revere & the Riders] el traje colonial inglés.
Esta banda tiene 5-6 temas que pueden llegar al empacho. Canciones como Don't You Think It's Time You Stopped Your Cryin' yThe Time of the Year Is Sunset hacen volar la imaginación hasta un universo de fresa y nata. En el clímax de la dulzura, Things I'd Like To Say, tema en el que una nube de algodón de azúcar te envolverá durante 2 minutos y 20 segundos.
A mediados de los 60's, el panorama en el Reino Unido estaba protagonizado por una docena de macrobandas que monopolizaban el mercado beat en una posición dominante. Los EEUU, en cambio, eran un mercado atomizado por un millar de bandas que apenas llegaban a sacar 4 singles antes de desaparecer. Paradójicamente, si reunimos todos los átomos norteamericanos y los concentramos en una hábil recopilación, resulta que muy posiblemente los EEUU produjeron en su conjunto mejor música beat, garaje y psicodelia que la que procedía del Reino Unido. Las diez mil recopilaciones con grupos amateurs andrajosos que se han publicado desde los años 80's son una prueba concluyente. Desgraciadamente, The Yardbirds, The Zombies y The Beatles están ya muy sobados, mientras que estos parias de Minnesota son toda una novedad.
Me estoy refiriendo a la última maravilla que he descubierto, incluida en la recopilación Garage-Beat 66. El tema se llama I'm not Mad y no paro de repetirlo en el reproductor. ¡¡Me encanta esto!! Es obra de una desconocidísimo grupo con sede en Mankato [Minnesota] quienes consiguieron colocar en el Top 50 del Billboard del año 64 el tema Run, Run, Run. Pese a tan tremendo éxito, la banda se disolvió un año después. Su historial es escueto: cinco singles editados:
1964 Run, Run, Run/Seems to me: Soma 1417
1965 Don't mess around/Candlelight: Soma 1426
1965 I'm not mad/Don't mess around: Promo Soma 1426
1964 Run, Run, Run/Seems to me: Apex 76939 Canadian
1965 Don't mess around/Candlelight: Apex 76953 Canadia
The Gestures estaban liderados por Gus Dewey [derecha], quien falleció en enero de 2004. Será recordado por este temazo. Es para disfrutarlo.
The Remains fue una banda de garaje de mediados de los años 60’s, nacida en Boston, Massachusetts, dirigida por el que más tarde sería guitarrista de Emmylou Harris, Barry Tashian. Son medianamente conocidos por ser uno de los teloneros de The Beatles en su última gira por EEUU en 1966.
Aunque asociados a la escena del rock de garaje, The Remains eran músicos muy profesionales. Sus grabaciones tienen algunos toques muy duros, pero están especialmente bien producidas y arregladas. La banda disfrutó de cierto éxito con su versión del clásico Bo Diddley / Willie Dixon Diddy Wah Diddy. A pesar de la considerable resonancia en la escena local, el apoyo de la crítica y su aparición en el show de Ed Sullivan, no consiguieron trascender a las listas nacionales y a finales de 1966 el grupo se disolvió.
Sin embargo, al igual que muchos de sus contemporáneos del rock de garaje, The Remains han acabado siendo una banda de culto.
Gracias a la inclusión de Why Do I Cry y Don't Look Back en la colección
Nuggets - Original Artyfacts From the First Psychedelic Era han
conseguido cierta notoriedad en la última década. El grupo lo formaban Barry Tashian [guitarra/voces], Bill Briggs [teclados/voces], Vern Miller [bajo/voces] y N.D. Smart [batería]
Si hay un tema destacable de esta banda es sin duda You got a hard time coming. El video que han subido a Youtube va acompañado de unas muy entrañables imágenes:
Es un honor presentaros hoy este temazo Está incluido en TheZombies - DeccaStereoAnthology, un recorrido por los primeros singles de esta banda británica en los primeros y mediados años 60's. He tardado mucho tiempo en darme cuenta de la importancia de este grupo. Tradicionalmente los tenía como autores de buenas canciones, como las archiconocidasShe's notthere y Time ofSeason. Los 60's no fueron un binomio entre los Beatles y los Stones. No, los Zombies y los Kinks merecen compartir el trono con ellos.
Este es un álbum recopilatorio repleto de canciones trazadas con tiralíneas, juegos de voces de una exquisitez maravillosa, una emocionalidad muy convincente y, sobre todo, lleno de una música vibrante. Nunca se ha vuelto a hacer nada igual. La superioridad de este sonido es tan apabullante que, por hacer un símil futbolero, se podría decir que ganan por 5-0 sin bajar del autocar.
Este Leave me be es uno de los temas más buenos que he oído en mucho tiempo.
El dia 2 de junio de 2008 falleció Bo Diddey, uno de los supervivientes de la gran masacre del rock'n'roll. Inventor de un ritmo con sello personal, Diddley ha tenido una influencia notable en la música de los últimos 50 años. Se le puede considerar inspirador directo de temas como I Wish You Would, una de esas piezas versionadas sin desmayo a lo largo de cuatro décadas.
--La versión original data de finales de los 50's y es obra del bluesman Billy Boy Arnold [izquierda], un estrecho colaborador de Diddley, de quien denota una enorme influencia en el ritmo. Nacido en Chicago en 1935 es una de las estrellas del sello Aligator.
--El tema lo popularizaron The Yardbirds en 1964. Eran una macrobanda de la british invasion muy influenciada por el blues americano quienes, sorprendentemente, pese a haber contado entre sus filas con Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page, hacían uso y abuso de composiciones hechas por encargo o de versiones de clásicos del R&B. (Curioso, cuando menos)
--En 1966 (o 67, según su página), el bluesman John Hammond se marcó una espléndida versión de "I wish you would", que podéis encontrar en "Garage Beat 66". Actualmente, según he visto en YouTube, el hombre sigue interpretándo el tema sobre los escenarios. La versión que hace en directo es para no perdérsela.
--Por si no bastaba con la versión de The Yardbirds, un tal David Bowie decidió sacar en 1973 un disco de versiones llamado "Pin ups", donde curiosamente hay otra versión de "I wish you would". No sería la última.
--En 1976, Hot Tuna, trío fundado por Jorma Kaukonen y Jack Kassidy (ex-Jefferson Airplane) volvieron a repetir con "I wish you would" con una versión más hard-rock y hendrixiana, dentro de su album Hoppkorv.
--Hay una última (?) versión en 1982 de Sweet, unos supervivientes del glam rock reconvertidos al Metal en los 80's. Esta no la he podido escuchar, no sé si por fortuna o por desgracia.
Y ahora viene la pregunta del millón: ¿? ¿Cuántos temas de los horterillas insufribles que hacen música hoy en día tendrán el privilegio de de ser tan versionados y, lo que es más, durante tantos años y a cargo de tan consagrados artistas? ...... Tengo el corazón partío sólo de pensarlo.
The Cavaliers, como cientos de grupos norteamericanos, tocaron originalmente música surf hasta que el tsusnami de la british invasion les capturó. En 1964 se les conocía como The Bremen Band. La banda estaba compuesta por ocho estudiantes de secundaria en Lynwood, en el sur de California. En poco tiempo, se cambiaron el nombre por The Cavaliers y se desarrolló un culto muy intenso por ellos, e incluso un club de fans. A pesar de que ganaron numerosas Battles of the bands, entre ellas una en el Palladium, sólo entraron en un estudio para grabar dos miserables pistas. Pero hay que ver qué dos pistas.
Con el tiempo cambieron su nombre por el de Crystal Fog y duraron hasta 1972 antes de separarse. "Seven days of cryin'" viene del único registro conocido del grupo y se presenta como cara A. Un temazo con una poderosa y prodigiosa parte de guitarra. La cara B, "Checkmate", inicialmente debía tener el mismo protagonismo que la cara A, pero el productor les emplazó a que centraran su atención en promocionar el tema estrella.
The Cavaliers editaron apenas un millar de copias del single, pero se vendieron todas y cada una de ellas. En la actualidad quedan apenas veinte ejemplares de la tirada original cuya cotización en el mercado de coleccionistas puede llegar a los 1000 dólares. Si no se tiene la suerte de poseer el single original, se puede disfrutar del tema en "Back from the grave Part 4". Tampoco hace falta ser fetichista.
Temas como este, con su dosis de salvajismo y autenticidad, serían impensables en el babosillo mundo actual. Them era una banda norirlandesa formada en Belfast en abril de 1964, más conocida por Gloria y por servir de plataforma al cantante Van Morrison. Fue uno de los grupos protagonistas de la invasión de los Estados Unidos por parte de los artistas pop británicos. A finales de ese mismo año lanzaron Baby, please don't go como cara A. Gloria venía en la cara B del single y sin embargo se convirtió en el gran éxito de la banda.
Originalmente el grupo estaba integrado por Van Morrison [armónica y voz], Billy Harrison [guitarra], Eric Wrixon [piano], Alan Henderson [bajo], Raymond Sweetman [guitarra] y Ronnie Millings [batería] La guitarra rítmica fue una contribución de un tal Jimmy Page que, sin embargo , no tocaba la guitarra en la grabación. Una vez más el tal Jimmy, metido en todos los embrollos discográficos mod, ya fuera como mercenario de estudio, músico invitado, compositor, productor, titiritero, etc. Por aquí nos quisieron colar una vez que este tío sólo tocaba ska... En fin.
Baby Please Don't go es una muestra de vitalidad impresionante (original del bluesman Big Joe Williams, 1935), como otros temas de rythm'n'blues, versionado hasta la saciedad. Hasta AC/DC hicieron una versión. Es irónico pensar que los grupos británicos que invadieron los EEUU a mediados de los años 60 usaran como arma un rhythm'n'blues de nuevo formato, más eléctrico y vibrante.
Vamos con otro temazo de 1965. El originalísimo e inimitable sonido de los 60's reproducido por una curiosa banda estadounidense con una historia muy particular. Para empezar digamos que The Monks rompían con el tópico tocado tipo casco nazi que llevaban Brian Jones y toda la horda beat en aquellos tiempos. Con la planicie de la cabeza afeitada, pretendían imitar el rasurado monjil de la Edad Media, aunque a mi me parece una especie de anti-peinado cenicero, o una variedad de éste, pero en negativo.
La banda se formó en 1964 por cinco soldados estadounidenses destinados en la República Federal Alemana. Comenzaron como una banda de rock and roll muy tradicional con el nombre de The Torquays, pero pronto adoptaron el estilo standar de la música beat de la época. Los músicos (Gary Burger, guitarra y voz, Larry Clark, órgano y voz, Dave Day, guitarra rítmica y voz; Roger Johnston, batería y voz y Eddie Shaw, bajo / voces) hacían versiones de Chuck Berry, música surf y canciones de varios artistas de la British Invasion.
En los últimos días de 1965 sacaron un álbum que se puede considerar anómalo para la época. Con sus duras y abrasivas canciones, la música de The Monks no sólo ha resistido el paso del tiempo y las modas, sino que crece en valor cada año que pasa. Normal, porque a pesar de que los medios tecnológicos de grabación han ido mejorando con el paso de estos 50 años, el amateurismo del sonido sesentero sigue presentando perfiles INMEJORABLES. Algo que se puede apreciar en esta avalancha sonora llamada... MONK TIME: